Contra el Derecho que discrimina
“Persiste el pensamiento de que el feminismo es un grupo de mujeres feas, con bigotes, enfadadas con la vida, contestatarias, radicales y eso no es verdad. El feminismo es un movimiento emancipatorio de los seres humanos, un movimiento social, teórico y político por la igualdad, que hoy está dando solución a problemas terriblemente graves. Nadie ha leído en el ámbito educativo ni un solo apunte sobre el feminismo y sus fundamentos, y sin embargo es el gran vilipendiado; en cambio sí son de lectura obligada las teorías liberales y socialistas, comulgue o no uno con ellas. Eso es ejercer violencia de género en el conocimiento”.
La conclusión pertenece a la doctora en Derecho y catedrática española Juana Gil Ruiz, responsable de la conferencia magistral de cierre de las Jornadas de Violencia de Género.
Bajo el título “Violencia de género como violación a los derechos humanos”, planteó la necesidad de generar “otro Derecho, que incluya a las mujeres y no que quiera, simplemente, igualar sus derechos a los del hombre”.
Sostuvo que la ciencia jurídica “no se moderniza” ante la violencia de género y por eso hoy la filosofía del derecho “está interpelándola fuertemente” en ese aspecto, para refundar las estructuras jurídicas desde una perspectiva despojada de criterios discriminatorios y de subordinación. “Todos hemos sido engañados por la teoría de la modernidad y creímos que la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, proclamada en 1789 en Francia, nos incluía y eso no es verdad. En ella solamente estaban reconocidos los derechos de los varones blancos, adultos y propietarios, dejando afuera a los menores y a las mujeres”. Esos varones, blancos, adultos y propietarios representan hoy el 16% de la humanidad. Todos los demás quedan excluidos. Y sobre esa base se construyó el edificio jurídico en casi todo el mundo, explicó.
Esa omisión primaria, fundacional para el Derecho, “no puede arreglarse a base de curitas”, ironizó Gil Ruiz. De allí su persistente reclamo para incluir las consignas de género en los modelos y currículos educativos, con el objetivo de sentar las bases ciudadanas para construir un derecho “antidiscriminatorio”.
“Es necesario revisar el modelo ciudadano. No se trata de que la ‘plantilla’ del ser humano sea el hombre al que hay que igualar. Las mujeres tenemos intereses y reivindicaciones propias a nuestro sexo y humanidad, distintas pero tan legítimas como las que tienen los varones”, reflexionó. Por eso recalcó que los Estados “deben mirar a las mujeres a los ojos como ciudadanas y tomar medidas desde todos sus Poderes, porque se peca por acción y también por omisión y, cuando no se hace nada a sabiendas de que se está masacrando a las mujeres, quien golpea es el Estado y eso se llama violencia institucional”.
Según Gil Ruiz, “uno de los principales problemas que surgen a la hora de implementar leyes reales de igualdad que acaben con la violencia de género es la falta de poder real de las mujeres (ver grilla de porcentajes). No tenemos poder, el feminismo no tiene poder, y eso parte de una gran desinformación, porque no se conoce bien un movimiento social, teórico y político que tiene más de tres siglos de historia y entonces debemos justificar cosas obvias”. “Todos estos avances que estamos logrando provienen del esfuerzo denodado del feminismo en su pluralidad”, enfatizó.
La investigadora repasó además, con ejemplos reveladores, cómo está enquistada la violencia de género en los foros académicos, entre los adolescentes y hasta en ámbitos poco analizados como la ciencia y la medicina.