Convicciones presidenciales
Empresarios, sindicalistas oficialistas y funcionarios del gobierno nacional acordaron, el 21 de julio pasado, elevar el salario mínimo, vital y móvil (SMVM) el 28,5%, de 4.716 a 6.060 pesos para los trabajadores en relación de dependencia. Lo hicieron en forma desdoblada; desde ayer rige una suba del 18,5%, por lo que quedó en 5.588 pesos, y el 10% no acumulativo restante a partir del 1° de enero de 2016, con lo cual se alcanzará el monto final señalado.
Así lo estableció el Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, como destacó Carlos Tomada, ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, quien lo presidió por decimosegunda vez consecutiva. Al culminar la reunión, se presentó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK), a quien se le ocurrió decir que la suba del SMVM en los últimos doce años alcanzó 2.930%, “superior a cualquier medición de la inflación”. El gobierno procuró convencer, por otra parte, de que el acuerdo del 21 del mes anterior está en línea con el promedio de los aumentos logrados por los principales gremios en sus paritarias, pero omitió referirse a aquellos superiores pactados con “adicionales” y a que la jubilación y la pensión mínimas son inferiores al SMVM.
El mínimo aprobado alcanza de manera directa a los trabajadores no incluidos en los convenios colectivos, a los empleados en negro y a los trabajadores de las micro y pequeñas empresas.
A pedido del metalúrgico Antonio Caló, secretario general de la CGT oficialista y de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), y del docente Hugo Yasky, titular de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), también oficialista, y exsecretario general de la Central de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera), para la primera etapa se estableció el incremento del 18,5%.
La actualización de marras tendría un impacto directo limitado, ya que los trabajadores en relación de dependencia que lo percibirían serían menos de 300.000, de acuerdo a lo estimado en la cartera laboral (150.000, según cálculos de Caló).
CFK supuso que el país pudo “sortear duras dificultades” porque el modelo aplicado “hizo, de la generación de empleo y la industrialización del país, dos ejes fundamentales”. Aseguró que eso permitió “generar más de seis millones de puestos de trabajo” y que “la tasa de trabajo no registrado se redujera al 33,6%”. Y puntualizó que “se logró una reducción sistemática del trabajo no registrado, por primera vez desde 1980”. Esto lo aseveró la mandataria al inaugurar el 133° período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación del 1 de marzo pasado.