Crece la presión sobre el gobierno iraquí

EE. UU., Irán y Rusia ofrecen ayuda. Rebeldes siguen su avance.

Por Redacción

Al-Sistani rara vez sale de su casa y no concede entrevistas, pero los chiitas de Irak lo veneran y sus afirmaciones movilizan a miles de personas.

BAGDAD (AFP) – El principal líder religioso chiita de Irak, Ali al Sistani, instó ayer a expulsar rápidamente a los insurgentes sunitas del país, donde Estados Unidos aumenta su presión sobre el primer ministro, Nuri al Maliki, para superar las divisiones confesionales. El presidente estadounidense, Barack Obama, prometió el envío de consejeros militares para ayudar al ejército iraquí a hacer frente a la ofensiva lanzada el 9 de junio por los yihadistas sunitas del Ejército Islámico en Irak y el Levante, si bien descartó por el momento ataques aéreos. El secretario de Estado estadounidense, John Kerry viajará a la capital jordana, Ammán, y luego a Bruselas y París “para consultar con sus socios y aliados cómo apoyar la seguridad, estabilidad y formación de un gobierno inclusivo en Irak”, dijo Jen Psaki, del Departamento de Estado. El Pentágono afirmó por su parte que Irán envió un “pequeño número” de agentes a Irak para ayudar al gobierno chiíta del primer ministro Nuri al Maliki a hacer frente a los insurgentes sunitas “pero no he visto indicio de la presencia de tropas o unidades a gran escala”, dijo el portavoz del Ministerio de Defensa, contralmirante John Kirby . Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, ofreció a Maliki el “apoyo total” de Rusia en su lucha para liberar al país “de la república de los terroristas” . En el terreno, los insurgentes consolidaban su control sobre amplias partes del territorio en cuatro provincias del norte y el este del país e intentaban trazar un camino hacia Bagdad. Tras la desbandada de los primeros días, las fuerzas armadas buscan retomar la iniciativa. Sin embargo, los combates nocturnos en Al Qaim (oeste), en la frontera con Siria, dejaron 34 soldados iraquíes muertos. Al menos 30 combatientes chiitas más murieron en enfrentamientos con los insurgentes sunitas en la ciudad de Muqdadiyah, a 90 kilómetros al noreste de Bagdad. El grupo también controla ya al menos tres ciudades en el este de Siria, aseguró el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. En tanto, el influyente ayatolá chiita Al Sistani insistió en la expulsión de los insurgentes sunitas antes de que sea tarde. Al Sistani también instó a “la formación de un gobierno eficaz” que “evite los errores del pasado”, en una crítica a Maliki, un chiíta que tiene problemas para formar gobierno a pesar de vencer en las elecciones de abril. En el poder desde 2006, Maliki está acusado de llevar a cabo una política de sesgo confesional que margina a la minoría sunita, que abona el terreno a la ofensiva yihadista.