Crecer y mudarse en plena crisis: la dietética roquense que apostó fuerte

Una dietética roquense redobló su apuesta y se movió a un local más grande en plena pandemia, debido al crecimiento en sus ventas. Apostar en un contexto complicado también puede traer sus recompensas...

“A río revuelto, ganancia de pescadores” le suelen decir a William Serafini para describir el éxito de ventas de su dietética en medio de la crisis causada por el coronavirus.


Es que a pesar de la cuarentena, donde varios comercios han cerrado sus puertas, él duplicó sus ganancias y tuvo que trasladarse a otro local más grande sobre la calle Tucumán de Roca, con el objetivo de abastecer la gran (y creciente) demanda de los clientes.

El regreso de la gente a los hábitos saludables, algo que se volvió costumbre durante la pandemia, repercutió de manera muy positiva en su negocio.

William es oriundo de la ciudad, tiene 38 años y es farmacéutico. Durante ocho años ejerció su profesión en Córdoba y en Neuquén. Hace dos años volvió a la comuna para hacerse cargo del negocio familiar de transporte, luego del fallecimiento de su padre, Jorge.

Sin embargo, William soñaba con algo diferente. Quería tener su propio emprendimiento y no estar más en relación de dependencia.

William y Vanina decidieron aprovechar la oportunidad y apostaron fuerte en una situación lejos de lo ideal. (Fotos: Juan Thomes)


Es así que, junto a su socia Vanina García, decidieron poner la dietética hace un año sobre la calle Maipú. Cuando comenzó la cuarentena hace cinco meses, nada hacía pensar que ellos podrían dar un salto en medio de la crisis.

“La gente empezó a consumir más los productos saludables, a cuidarse ahora que tienen tiempo en casa”, explicó contento William.

Con el pasar de las semanas comenzaron a notar que el local que tenían sobre la calle Maipú empezó a hacerse chico, por lo que buscaron la manera de ampliar el comercio, de forma que la gente pudiera tener más comodidad y las filas afuera no sean tan largas.

Luego de pensarlo un poco se arriesgaron y decidieron mudarse. Así, a principios de agosto, se marcharon rumbo a un local más grande sobre la calle Tucumán, una de las más céntricas de Roca.

En cuarentena se puede, no hay que ver todo gris. Uno se puede reinventar con cosas que la gente sigue consumiendo”

agregó William Serafini, el dueño de la dietética junto a Vanina García.


“Fue un temor mudarnos porque no sabíamos si íbamos a llegar con los gastos, pero fue favorable la respuesta de la gente”, dijo emocionado Williams.

Mientras acomoda en unos estantes harinas de garbanzo y arroz mira la gente que espera paciente ser atendida por su socia Vanina.

“Muchos nos felicitan, la gente quiere reforzar su sistema inmunológico y apuesta por la medicina natural y no la convencional de farmacia”, señaló, en relación a la tendencia saludable que viene en claro crecimiento.

Al mismo tiempo, muchos clientes buscan una alimentación más natural y consciente que la que pueden conseguir en un supermercado, por dar un ejemplo.

La ubicación de la dietética implica mayores gastos de alquiler, pero se amortiza con el crecimiento de la clientela. (Foto: Juan Thomes)


“Por eso nos animamos a cambiar de local aunque el alquiler es el triple, pero al estar en una calle tan céntrica como la Tucumán explotaron las ventas en comparación con el local anterior”, mencionó el dueño.

William está consciente de que la crisis ha golpeado a muchos de los comercios de la ciudad, que no han tenido más remedio que bajar sus persianas y cerrar.

“Es una tristeza ver en la calle Tucumán varios locales cerrados; por eso ver que uno abre, le da esperanza a la gente, es un mensaje de que se puede seguir adelante”, expresó.

Desde que comenzó la cuarentena, la dietética solo cerró dos días, hasta que lograron definir los horarios y protocolos sanitarios a implementar.


Como la mayoría de los comercios, ellos también tienen en la entrada un dispenser con alcohol en gel para que los clientes puedan desinfectarse las manos antes de ingresar.

“Todo lo que vendemos es a granel, se pueden llevar desde 50 gramos a un kilo o más. A la gente le gusta porque puede llevar todo suelto, como era antes con los almacenes de ramos generales”, comentó.

Respecto a las compras de los clientes que se fueron acercando en masa al local, William detalló que lo que más piden son harinas que no sean las comunes refinadas y frutos secos, para reemplazar las tradicionales facturas.

“Hay harinas de arroz, integrales, de arvejas, algarroba, de garbanzos, centeno y muchas más”, enumeró.

La gente empezó a consumir más los productos saludables, a cuidarse ahora que tienen tiempo en casa”

aseguró William en relación al cambio de hábitos en plena pandemia.


“La gente lleva productos para fortalecer el sistema inmunológico, también complejos vitamínicos para estar prevenidos con las defensas altas”, agregó William, en una época donde muchos buscan estar más sanos.

En el nuevo local pueden ingresar hasta tres clientes. Antes solo podían dos a la vez. Las filas continúan y son de hasta 10 personas.

Como dice el refrán ellos pudieron sacarle provecho a una situación tan compleja como la pandemia. “En cuarentena se puede, no hay que ver todo gris, uno se puede reinventar con cosas que la gente sigue consumiendo”, aseguró orgulloso.


“A río revuelto, ganancia de pescadores” le suelen decir a William Serafini para describir el éxito de ventas de su dietética en medio de la crisis causada por el coronavirus.

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