Crimen de la Iglesia: Piden penas de hasta 16 años de prisión

La Cámara Criminal Segunda escuchó los alegatos en la causa por el asesinato de Eduardo Quilaleo. Uno de los acusados pidió perdón a la familia y dijo que había consumido alcohol y pastillas.

Por Redacción

Esta mañana tuvo lugar la última audiencia debate por el crimen de Eduardo Quilaleo, en el marco de un robo a un templo evangélico. La querella, ejercida por Rodolfo Rodrigo, solicitó que se imponga a Juan Pablo Riquelme la pena de 15 años de prisión, a Jonathan Ferreyra 13 años de prisión y al imputado Iván Antuy 11 años de prisión.

El fiscal de Cámara, Martín Lozada, consideró que los tres imputados deben responder como coautores de “homicidio en ocasión de robo”, solicitó se impongan para los imputados Riquelme y Ferreya 16 años de prisión y para Antuy 10 años de prisión.

Previo a la formulación de alegatos, Riquelme señaló que no recordaba lo sucedido aquella noche ya que había consumido pastillas y alcohol, y pidió disculpas a los familiares de Quilaleo. Su abogado solicitó que se lo absuelva y ofreció una pena subsidiaria de 10 años.

El representante de Ferreyra también pidió que se lo absuelva y ofreció una pena similar a la de Riquelme. En tanto, el abogado de Antuy consideró que el joven también fue una víctima: “no tiene la edad madurativa suficiente y no existen elementos que lo vinculen”.

El hecho ocurrió alrededor de las 23:45 horas del 12 de junio del 2015 en el interior del templo evangélico ubicado en Los Radales 699. De acuerdo a la acusación fiscal, los tres hombres irrumpieron en la iglesia y atacaron a Quilaleo propinándole golpes en la cabeza y heridas con un arma blanca, las que posteriormente provocaron su muerte .


Manuel Muñoz ingresó a la sala de audiencias y caminó a la silla ubicada frente al tribunal. Saludó algo nervioso a los jueces y, antes de que se sentara, el presidente de la Cámara Criminal Segunda, Gregor Joos, le recordó que el delito de falso testimonio tiene una pena de hasta 10 años de prisión. El joven juró decir la verdad. Sin embargo, no recordó casi nada de lo que había declarado en la etapa de instrucción.

Ni siquiera recuperó la memoria cuando el fiscal de Cámara Martín Lozada le leyó parte de su declaración, donde había señalado a Jonathan Andrés Ferreira, Iván Rodrigo Antuy y Juan Pablo Riquelme en inmediaciones de la iglesia evangélica donde asesinaron a Eduardo Quilaleo. “¿Tenés miedo de declarar?”, le preguntó Lozada. “No, señor”, respondió, intranquilo, el testigo.

Minutos después, Lozada pidió que se investigue al joven de 19 años por falso testimonio. En ese momento, Manuel se puso nervioso. Su voz perdió firmeza y miraba desconcertado. Explicó que no sabe leer ni escribir.

No fue el único testigo renuente a contar lo que observó la noche del 12 de junio del año pasado, cuando asesinaron a Quilaleo en el interior de la pequeña iglesia evangélica, ubicada en la calle Los Radales 699 de esta ciudad.

Ayer, declararon cuatro testigos. Tres fueron ubicados por personal policial porque no se habían presentado días atrás.

Manuel Muñoz declaró en instrucción que observó a los imputados salir de la iglesia y hasta describió cómo estaban vestidos. Ayer dijo que estaba un poco alcoholizado cuando le tomaron declaración en el juzgado.

Según la acusación fiscal, Ferreira, Antuy y Riquelme irrumpieron en la iglesia y atacaron a Quilaleo, que vivía en una habitación. Mientras la víctima agonizaba, aprovecharon para robar elementos de una batería, un parlante, un taladro y una mezcladora de sonido de la iglesia. Minutos después, se desprendieron de las cosas robadas.

Los tres fueron detenidos en el predio de la Escuela 201, ubicada a unos 300 metros de la iglesia. Están siendo juzgados por el delito de homicidio criminis causa, junto con el intento de robo agravado por el uso de armas.

El juicio seguirá el 23 de mayo.

¿Atemorizados?

Detalles de la jornada

El fiscal Lozada había pedido que el testigo Muñoz declarara sin la presencia de los imputados, pero el tribunal desestimó el pedido.

Los defensores de los imputados casi no preguntaron.

El abogado Rodolfo Rodrigo, que representa a la querella, lamentó que no se resguarden las garantías de los testigos del juicio.


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