Crimen del rugbier: Valdebenito cumplió requisitos para salir, pero también para volver

El imputado por el homicidio de Joaquín Vinez salió del Penal de Cipolletti conforme a derecho; sin embargo, no acató las condiciones y debió regresar.



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Valdebenito volvió a delinquir en medio de su resocialización.(Foto: Oscar Livera )

Todos los presos pueden salir de un penal antes de cumplir con el total de la sentencia, incluso los condenados a perpetua. De la misma manera cualquier persona con una condena que goce de algún beneficio puede perderlo. Para tales casos hay un aparato estatal que debe garantizar que las determinaciones se hagan dentro de lo que marca la ley. En el caso de Matías Valdebenito, acusado de matar a Joaquín Vinez en la madrugada del domingo pasado en su domicilio de Cipolletti, se cumplió a medias. Es decir que según los informes estaba apto para la libertad condicional que se le otorgó meses atrás, pero debió volver a prisión cuando le imputaron los hechos de robo calificado en Rincón de los Sauces un poco más de un mes antes del trágico hecho en Cipolletti.

Lo que no establece la ley, ni para salir ni para volver a entrar, es el tiempo. En ese caso fue determinante ya que, como adelantó este medio, había una audiencia fijada para el 14 de noviembre donde se iba a resolver si Valdebenito que tenía una condena por robo calificado, debía volver a la cárcel o no. El año pasado una nueva reforma endureció algunas condiciones y le quitó la libertad condicional a los condenados por homicidios agravados, delitos contra la integridad sexual, tortura seguida de muerte, financiamiento del terrorismo, secuestro extorsivo, entre otros.

Sin embargo se mantuvo impoluta la libertad condicional para los condenados a tres años de prisión efectiva por delito menores. Esa libertad corresponde a los ochos meses de detención, y de ese beneficio se valió Valdebenito para salir del penal.

Por el mismo artículo 13 hasta los condenados a prisión perpetua pueden salir. En la ciudad, es patente el caso de Claudio Kielmaz, condenado por el primer triple crimen, que ya lleva 21 años en prisión. Es decir le resta cumplir solo 14 años para salir y volver a las calles. Los casos florecen en todos los juzgados de ejecución y los jueces deben administrar requisitos jugando, del otro lado, con un Servicio Penitenciario colapsado que promueve, por una cuestión de espacio, la salida a los 8 meses de delincuentes presos por delitos menores.

También en Río Negro, funciona la Dirección Provincial de Víctimas, que depende del Ministerio de Seguridad y está a cargo de Marcelino Oliva. Su función es acompañar a las víctimas que además, por la misma ley de ejecución tienen el derecho a ser informados y a participar de todas las audiencias en las que se aborden beneficios para los delincuentes del que fueron víctimas. Esa dirección cuenta con psicólogos y abogados.

“Faltan controles”

Oliva es un inalcanzable luchador por las víctimas, su hijo David Oliva fue asesinado por dos jóvenes (uno mayor y otro menor), ambos fueron condenados y a uno de ellos, que ya cumplió los dos tercios en prisión, le otorgaron libertad condicional. El funcionario indicó que el principal problema es “la falta de control sobre los presos que reciben condena”. Aseguró además que se puso en contacto con la familia de Joaquín para brindarles contención legal y psicológica.

Propuso cuatro domicilios para lograr la libertad

La primera vez que Valdebenito solicitó la libertad condicional, fijó un domicilio en Cipolletti; en agosto de 2017. Sin embargo las pericias sociales (así se la llama a la entrevista que el trabajador social hace en el domicilio) no le dieron favorables. No era un lugar adecuado para su resocialización. Con ese argumento el juez de Ejecución Lucas Lizzi rechazó el pedido de libertad condicional.

En un segundo momento aportó el domicilio de una mujer, pero no podía hacerse cargo de un preso del que se pretende su resocialización. Entonces Lizzi volvió a rechazar la salida.

En diciembre de 2017 la defensa dio con el domicilio ideal para la resocialización. Un matrimonio, ambos con trabajo y estudios completos. Eran los tíos del preso que se vieron conmovidos por la dura infancia y creyeron poder ayudarlo. La pericia social arrojó resultados por demás favorables. Valdebenito, finalmente, con esa alentadora pericia consiguió la firma de manos de la jueza Alejandra Berenguer, en plena feria judicial. Logró persuadir también a la Fiscalía, quien no se opuso al pedido de la defensa. Salió el 18 de enero, fue controlado y cumplió.

En marzo se fue al cuarto domicilio, a vivir con su padre a Rincón de los Sauces, antes siempre habían sido en Cipolletti. Hasta allí también llegó un profesional del área de Población Judicializada de Neuquén, pese a que primero hubo un desencuentro por el horario laboral.

El paradigma de la resocialización parecía haber funcionado hasta mediados de octubre, momento en que la Fiscalía de Neuquén lo detuvo y le formuló cargos por nuevos robos.


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