Cristina: integración como “política de Estado”
DyN
Contexto
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó ayer que “la integración no debe ser solo un problema de agenda sino una política de Estado de los países”, al tiempo que remarcó que “para eliminar la desigualdad se deben generar puestos de trabajo”. Así lo expresó durante su discurso en el cierre de la II Cumbre de la Celac, donde la jefa de Estado dijo que “la integración entre los países miembros de la Celac se debe dar no solo a nivel político, sino también a nivel comercial, tecnológico e inmigratorio”. En ese marco, Cristina afirmó que “luchar contra la desigualdad implica generar puestos de trabajo y no permitir que nuestras exportaciones se sigan reprimarizando”. La jefa de Estado reiteró que uno de los desafíos de la región es “transformar las economías de producción primaria” y, por otra parte, destacó al programa Progresar de respaldo a los jóvenes de entre 18 y 24 años en Argentina porque “cuando me hablan del futuro y no se ocupan de los jóvenes desocupados, es un gran cinismo”. Cristina afirmó que a la región latinoamericana y caribeña “nos conviene utilizar nuestro mercado interno de 600 millones habitantes y debemos transformar nuestras materias primarias para aportarles valor agregado”. Cristina también agradeció “el respaldo del plenario en la cuestión Malvinas”. • Reunión con Mujica. La presidenta se reunió en La Habana, Cuba, con su par del Uruguay, José Mujica, pero no se difundió ninguna información oficial al respecto. La presidenta estuvo acompañada por el canciller, Héctor Timerman, y el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, mientras que el mandatario uruguayo lo hizo con su canciller, Luis Almagro. También estuvieron el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri el secretario de Relaciones Económicas Internacionales del Palacio San Martín, Carlos Bianco; y el exsenador radical Leopoldo Moreau. El encuentro se produjo en medio de la cumbre de la Celac y luego de que el canciller uruguayo Luis Almagro dijera que ‘se pudrió todo’ en la relación con Argentina, luego de autorizar a la pastera UPM a aumentar su producción. El presidente uruguayo había pedido encontrarse con Cristina para intentar destrabar la situación portuaria bilateral, entre otros.