Crítico diagnóstico
“Cuando vine a Allen creía que esta ciudad tenía que crecer y yo quería crecer con ella. Y dentro de todo crecimos juntos, como profesionales, como familia y con amigos. Pero me da un montón de tristeza lo que está pasando en Allen. No busco culpables y se me ocurre que tal vez todos somos corresponsales. Hay cosas emblemáticas que tiene el pueblo y se deben respetar. Se demolió la antigua iglesia que estaba ubicada donde construyeron un supermercado. Sobran los ejemplos. Perdemos la identidad, no nos respetamos a nosotros mismos. No estamos creciendo, nos estamos autodestruyendo. Pero yo me animo a decir que en Allen hay un 90 por ciento de gente buena pero el problema es que no supimos sacar a las manzanas podridas del cajón. El mundo está en crisis y no somos una isla”.
“En dos oportunidades dos agrupaciones políticas me vinieron a buscar para ser intendente porque habían pulsado y decían que podía ganar. Les contesté que mi defecto es que no sé mentir, que un intendente de mi edad no era positivo. Y les dije que si yo veía a alguien sin trabajar lo iba a echar y ese pasaría a ser un enemigo mío. Las prebendas políticas conmigo no van”, recordó. “A mi me enseñaron que si tenés un empleo debés trabajar de acuerdo a la responsabilidad que te cabe. Yo cuando atiendo un paciente firmo y sello lo que hago, siendo responsable directo de esa receta o ese paciente. Acá todo el mundo se lava las manos, no hay responsables cuando se cometen errores. Por favor, asumamos nuestras responsabilidades en el rol que le toca desempeñarse. Cumplirlas. Y no pasa por lo económico, pasa por lo humano, por el respeto y el sentido común”, sintetizó el doc.