“Crónica de una desaparición no consentida”
La Exposición Rural de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional es un clásico nacional. Una vez por año el predio de la SRA en Palermo es literalmente tomado por una multitud. Padres con sus hijos (plenas vacaciones de invierno), turistas arribados de todas las provincias y allende las fronteras y una gran cantidad de jubilados recorren las instalaciones gozando de la oferta visual que ofrecen maquinarias, animales, comestibles y estáticos paisajes turísticos plasmados en gigantografías a todo color. Dentro de esta variedad, un capítulo aparte para mí (tal vez producto de una acentuada deformación profesional) lo simbolizan las artesanías como representación inequívoca del patrimonio inmaterial (los oficios) plasmado en ponchos, matras, cerámicas, guascas, cestos y artículos de platería, como para generalizar la promesa de la variedad cultural de la cual somos, aunque sea transitoriamente, rentistas sensoriales. Como es inveterada costumbre, me acerqué al coqueto stand de Artesanías Neuquinas SEP, organismo caro a mis sentimientos si los hay, a gozar de los productos exhibidos y recordar, si cuadra, aquellos tiempos en que vivir y trabajar en y para Neuquén era una usina para generar múltiples utopías en todos los campos del conocimiento y el progreso. Observé folletos estándar y una especie de hoja periódico en el cual se promocionan los 40 años de existencia de este organismo, en algunos momentos modelo del desarrollo artesano en el país y en otras regiones de América. Ávido me abalancé sobre el interesante diseño comunicacional esperando ver un retazo de historia neuquina donde, por razones obvias, me vería reflejado. Inexactitudes históricas, refritos documentales, alguna fecha no coincidente y, como en las peores épocas ya superadas, había desaparecidos… desaparecieron de la memoria de la gerencia actual y colaboradores aquellos que concibieron este organismo de jóvenes 40 años y mucho futuro en esto de que “la cultura es un capital que genera trabajo y produce dividendos”: Néstor Rodríguez, Berta Schapiro, Susana Rolla, Rubén Bacci, Horacio Forni y el sinnúmero de colaboradores que como técnicos y recolectores cubrieron cada región de la provincia –Aranda, Molla, García, Calendino y otros–. Un párrafo especial merece la figura del entonces gobernador del Neuquén, don Felipe Sapag, cuya visión de grandeza, más que permitir, apoyó sin condicionamientos la creación de Artesanías Neuquinas como Sociedad del Estado Provincial, figura jurídica de avanzada para la época. El trabajo de los equipos del Copade y el sustento gerencial del Consejo Federal de Inversiones complementaban generosamente con apoyo económico el principio generador de aquel Mercado de Artesanías Neuquinas que bajo la mirada de Augusto Raúl Cortázar, director de Expresiones Folclóricas del Fondo Nacional de las Artes, prosperó en la originalidad. Podríamos remedar la letra de un conocido tango y decir “cuarenta años no son nada”, pero en la vida de un organismo útil a las políticas de desarrollo regional provincial son mucho. Lamento que las autoridades –quiero creer que del organismo y no del Estado provincial neuquino– nos desaparecieran. Por eso este recordatorio, con la atención a quienes reciban este minúsculo documento. Héctor Lombera Exdirector de Promoción Artesanal del Neuquén (1969-1975) y exgerente general de Artesanías Neuquinas (1975-1985) Neuquén
Héctor Lombera Exdirector de Promoción Artesanal del Neuquén (1969-1975) y exgerente general de Artesanías Neuquinas (1975-1985) Neuquén
La Exposición Rural de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional es un clásico nacional. Una vez por año el predio de la SRA en Palermo es literalmente tomado por una multitud. Padres con sus hijos (plenas vacaciones de invierno), turistas arribados de todas las provincias y allende las fronteras y una gran cantidad de jubilados recorren las instalaciones gozando de la oferta visual que ofrecen maquinarias, animales, comestibles y estáticos paisajes turísticos plasmados en gigantografías a todo color. Dentro de esta variedad, un capítulo aparte para mí (tal vez producto de una acentuada deformación profesional) lo simbolizan las artesanías como representación inequívoca del patrimonio inmaterial (los oficios) plasmado en ponchos, matras, cerámicas, guascas, cestos y artículos de platería, como para generalizar la promesa de la variedad cultural de la cual somos, aunque sea transitoriamente, rentistas sensoriales. Como es inveterada costumbre, me acerqué al coqueto stand de Artesanías Neuquinas SEP, organismo caro a mis sentimientos si los hay, a gozar de los productos exhibidos y recordar, si cuadra, aquellos tiempos en que vivir y trabajar en y para Neuquén era una usina para generar múltiples utopías en todos los campos del conocimiento y el progreso. Observé folletos estándar y una especie de hoja periódico en el cual se promocionan los 40 años de existencia de este organismo, en algunos momentos modelo del desarrollo artesano en el país y en otras regiones de América. Ávido me abalancé sobre el interesante diseño comunicacional esperando ver un retazo de historia neuquina donde, por razones obvias, me vería reflejado. Inexactitudes históricas, refritos documentales, alguna fecha no coincidente y, como en las peores épocas ya superadas, había desaparecidos... desaparecieron de la memoria de la gerencia actual y colaboradores aquellos que concibieron este organismo de jóvenes 40 años y mucho futuro en esto de que “la cultura es un capital que genera trabajo y produce dividendos”: Néstor Rodríguez, Berta Schapiro, Susana Rolla, Rubén Bacci, Horacio Forni y el sinnúmero de colaboradores que como técnicos y recolectores cubrieron cada región de la provincia –Aranda, Molla, García, Calendino y otros–. Un párrafo especial merece la figura del entonces gobernador del Neuquén, don Felipe Sapag, cuya visión de grandeza, más que permitir, apoyó sin condicionamientos la creación de Artesanías Neuquinas como Sociedad del Estado Provincial, figura jurídica de avanzada para la época. El trabajo de los equipos del Copade y el sustento gerencial del Consejo Federal de Inversiones complementaban generosamente con apoyo económico el principio generador de aquel Mercado de Artesanías Neuquinas que bajo la mirada de Augusto Raúl Cortázar, director de Expresiones Folclóricas del Fondo Nacional de las Artes, prosperó en la originalidad. Podríamos remedar la letra de un conocido tango y decir “cuarenta años no son nada”, pero en la vida de un organismo útil a las políticas de desarrollo regional provincial son mucho. Lamento que las autoridades –quiero creer que del organismo y no del Estado provincial neuquino– nos desaparecieran. Por eso este recordatorio, con la atención a quienes reciban este minúsculo documento. Héctor Lombera Exdirector de Promoción Artesanal del Neuquén (1969-1975) y exgerente general de Artesanías Neuquinas (1975-1985) Neuquén
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