Cruces entre el fiscal y la defensa de Temes
Causa “Manzanas blancas”
BUENOS AIRES (ABA)- “El narcotráfico es un delito transnacional, se está juzgando a tres personas que tuvieron participación activa en el contrabando de estupefacientes”, afirmó elevando el tono de voz Eduardo Funes, fiscal de la causa conocida como Manzanas blancas. En la primera fila, de frente a los jueces del Tribunal en lo Penal Económico Nº 3, se sentaron los abogados defensores y en la segunda hilera los imputados: el empresario español Valentín Temes Coto; quien fuera su mano derecha, Claudio Maidana y el empacador allense Nelson Hinricksen. Ayer comenzó la etapa de “réplica” de los alegatos, por lo cual el juicio entró en su etapa final. Con su argumentación Funes buscó defender la legitimidad de la causa española, mientras las defensas la impugnaron por estar aún en trámite y por supuestas irregularidades. “Todo lo actuado por los agentes en España, como el allanamiento a la casa de Jacobo Portabales Alves (en donde se extrajeron números de teléfonos para proceder a escuchas) estuvo bajo control judicial”, sostuvo Funes, aspecto rechazado enfáticamente por los tres letrados de los acusados. El fiscal agregó que los imputados ante la justicia española, en relación con lo que se investiga aquí, “limitaron su rol a la recepción”; embistió contra Hinricksen al sostener que su defensa no impugnó el acta de apertura del contenedor en la cual “no figuran los precintos como vulnerados”, agregando que “mientras Temes Coto cerraba el negocio en España, Maidana cumplía en la Argentina su rol para que las cosas se lleven a cabo”. En cuanto a las preservación de las cajas (en las cuales se ocultó la cocaína entre manzanas) Funes observó que hasta que el camarista Luis Losada preguntó por su destino no fue un tema que interesara a la defensa. Fue entonces cuando Ana Baldán, defensora oficial de Temes Coto, contragolpeó: “El fiscal, bajo el ropaje de responder al pedido de nulidades, se metió en el tema probatorio queriendo poner en cabeza de la defensa lo que él dejó de hacer, porque era su tarea velar por las cajas”. En cuanto a la eventual calificación legal, la querella mediante Ximena Requeijo sostuvo que fueron dos hechos, y si bien uno de los contrabandos fue frustrado por la Aduana argentina, el Código aduanero lo equipara con un delito consumado por razones de política criminal. Aunque insistió en la inocencia de su defendido, Baldán consideró que justamente los jueces tienen la facultad de dictar la inconstitucionalidad de una norma semejante, que equipara la pena del delito consumado al que quedó en grado de tentativa.