Cuando el ladrón apuntó a su bebé entregó los ahorros
La mujer asaltada y quemada con agua por delincuentes relató el calvario que vivió. “Hay que agradecerle a los chorros que no te maten”, dijo.
SEGURIDAD
“¿Quién es?”, preguntó María cuando golpearon la puerta de su casa. No quiso levantar mucho la voz porque su bebé de cuatro meses y su nena de 3 dormían. En un instante, dos sujetos encapuchados irrumpieron en la vivienda, sin que la mujer pudiera impedirlo.
“Dame la plata del pasanaku”, exigió el asaltante que portaba un pistolón. La mujer negó que tuviera dinero en la casa.
Los asaltantes fueron por más. Sujetaron a la joven y le pusieron las manos en una olla con agua caliente, que había sobre una salamandra, para que revelara dónde estaba la plata. La mujer les pedía que por favor se vayan. Pero uno de los delincuentes tomó un cuchillo y se acercó hasta el lugar donde el bebé dormía. “¡Si no me das la plata lo voy a hacer boleta!”, le advirtió el encapuchado apuntando el arma blanca hacia el pequeño. María no pudo más y se quebró. Minutos después, los sujetos se fueron con unos 60.000 pesos, que era el ahorro de la familia.
El hecho ocurrió el jueves alrededor de las 14. María estaba con sus dos hijos en la vivienda y Néstor, su marido, trabajaba en la obra. El hombre se enteró del robo cuando su señora se pudo liberar y lo llamó. Antes de irse, los asaltantes dejaron a la mujer atada a un tirante de madera y amordazada.
“Vinieron por diez mil pesos y se llevaron sesenta mil”, lamentaba María, aún conmocionada. La pareja pidió mantener en reserva sus apellidos porque están atemorizados.
Néstor explicó a “Río Negro” que 10.000 pesos corresponden al “pasanaku”, que es un sistema de ahorro informal que usan algunos trabajadores. Contó que el fondo se arma con aportes mensuales o semanales, que luego se sortean entre el grupo de ahorristas. Los otros 50.000 pesos eran “de la venta de un terrenito” que su señora tenía en Chile.
Pensaban destinar los fondos para terminar la casa, que levantaron en la calle Puerto Argentino, a pocos metros del cruce con Malvina Soledad, en el barrio Nuestras Malvinas. Proyectaban hacer las terminaciones de la vivienda, que tiene un ambiente y un baño. Y hasta se ilusionaban con comprar un auto usado.
“Cuando me pusieron las manos en el agua caliente trataba de no gritar para que no se despierten mis hijos”, relató la joven. Por fortuna, no sufrió quemaduras graves. El recuerdo del delincuente amenazando con lesionar con un cuchillo a su bebé aún estremece a María. “Les dije que se lleven todo, pero que se vayan”, dijo.
Mientras la joven rememora el drama que vivió, su hija juega a probarse zapatos de su madre.
El comisario Rubén Urzagasti informó que fueron alertados a las 14.40 del robo. Empleados del gabinete de Criminalística y de la Brigada de Investigaciones estuvieron en el domicilio, pero hasta el momento no hay datos de los autores.
“Hay que agradecerle a los chorros que no te maten y no lastimen a tus hijos. Es triste, pero es así y nadie ve nada”, lamentó María. “Todos vivimos con miedo”, afirmó. “La mayor bronca que te da es que no va a pasar nada”, sostuvo, resignada.
DeBariloche