Cuando la búsqueda de Justicia suma maltrato

Cuatro mujeres relatan qué vivieron al denunciar el abuso sexual de sus hijos.

Redacción

Por Redacción

Matías Subat

NEUQUÉN (AN).- A estas madres el mundo se les vino abajo cuando se enteraron de que sus hijos habían sido abusados sexualmente. Pero tomaron coraje e hicieron la denuncia sin saber que entonces comenzaría una nueva penuria: la del maltrato de los actores judiciales. Un tedioso proceso al que no dudaron en calificar como “un segundo abuso”.

“Río Negro” dialogó con cuatro madres que por reclamar justicia por sus hijos debieron enfrentar numerosos malos tratos y desplantes. Reclamaron un cambio que involucra tanto a fiscales, como a defensores, psicólogos, psiquiatras y jueces.

Sobreponiéndose al dolor relataron el dolor que se siente antes estos agravios y la necesidad de mantenerse fuertes por sus hijos que son, en definitiva, las víctimas más vulnerables.

“Si el abusador es el padre es casi automático que te planteen que lo estás denunciando por venganza, que no te crean y te investiguen a vos y que digan que le metiste esas ideas en la cabeza a los chicos”, contó Jennifer, una mujer que aguarda el juicio por el abuso de su hija, ahora adolescente.

A Paola el maltrato la azotó en el peor momento, cuando fue a radicar la denuncia a la comisaría. “Saqué a los chicos de la escuela donde mi hija contó por primera vez lo que le pasó y pasé de las 13.25 a las 21.30 en la comisaría para que me tomaran la denuncia”, detalló.

En algunos casos las frases que les dijeron les caló hasta los huesos: “es mejor que tenga un padre abusador a que no tenga” o “ese es el amor que tiene su papá por ella”, contaron que tuvieron que escuchar cuando denunciaron la situación por la que estaban atravesando sus hijos.

En otras oportunidades el silencio también las abofeteó como detalló Paola al contar que “nadie me avisó cuando le formularon cargos a mi padre por abusar de mi hija, ni que hicieron un acuerdo sin mi consentimiento”.

Para Graciela, la única que cuenta con el juicio ya realizado y el abusador de su hija condenado, “los derechos del niño quedan en un papel porque nadie los escucha y si hablan no les creen y eso es tremendamente doloroso para ellos”. Y explicó que “a mi hija en la cámara Gesell el juez le preguntó cómo había ido vestida el día que la violaron, casi como justificándolo”.

Para Paola “la Justicia vive hablando de los derechos pero es la misma Justicia la que no los hace valer”. Y remarcó que su hija “sintió que la estaban castigando por haber hablado”. Para Karina, cuya causa había sido archivada, “esto es parte de una cultura machista, porque no te creen porque es el padre, y el machismo es tal que lamentablemente está por sobre los derechos de los niños”.

Mientras estas madres enfrentan los malos tratos y trabajan para sostener a sus familias, tratan además de ser fuertes delante de sus hijos.

“De a poco te van contando más cosas, peores, y vos que ya estás destruida tenés que estar íntegra para tus hijos, mientras siempre seguís cargando un sentimiento de culpa enorme por no haberte dado cuenta antes”, explicaron con las palabras que el dolor les permitió.

“No pedimos nada más que traten bien a los chicos, que entiendan que como madres queremos saber y que no nos cajoneen los archivos”, sintetizó Karina.

Así como coinciden en el dolor y las críticas, las cuatro también reconocen que dentro del sistema también hay gente que las ha ayudado y que de ninguna manera dejarían de hacer la denuncia.

“Una puede pensar que es más fácil matarlo, pero no es así. Los chicos son los que necesitan que los escuchen y que quien los lastimó paguen, por eso vamos a la Justicia para que nuestros hijos puedan tener un poco de justicia en su vida”, señalaron.

Reclaman por un cambio


Matías Subat

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