Cuando la verdad cura el dolor
Un sobreviviente del Holocausto cuenta el derrotero de su vida desde que sus padres fueron arrancados de su lado en la Segunda Guerra. Los años le permiten tener una mirada comprensiva. Aduce que si no divulga su pasado no afronta el futuro.
Tiene 83 años. Su vida de Turquía a la Argentina es como una serie de televisión. Román Danon es un sobreviviente del Holocausto, su infancia, demolida por los alemanes en un pueblo de la exYugoslavia, fue un derrotero. Luchó casi como un juego con armas de fuego a los 17 y después de los 22 llegó a la Argentina donde vivía su madre.
Hoy es el día en que se recuerda a los sobrevivientes porque coincide con la fecha en la que se descubrió el horror en Auschwitz.
Escuchar su testimonio es recrear la historia reciente. En el rubro de las anécdotas recordó que un día se recibió una carta dirigida a un tal Alberto , pero que no se consideraba con ese nombre, hasta que una compañera le recordó que cuando ingreso al servicio el se llamaba Alberto Román Omar. De Chipre vuela a Estambul donde se reencontró con su familia. “Un día mi abuela me dijo que tenía mamá y que vivía en la Argentina que por entonces no tenía ni Maradona ni Messi y por lo tanto no se conocía nada”, contó.
“Después de tantos cielos que vi con bombas, gases, de repente que iba a viajar a un lugar con buen aire, me generó expectativa”, dijo. Llegó en un trasatlántico el 21 de mayo de 1954. “Toda la gente descendía del barco a las 6 de la mañana con neblina, no sabía a quien llamar, yo había salido a la buena de Dios y en un momento de desesperación grité ¡ mamá! Se ve que cada persona tiene un sonido especial que la madre reconoce aunque no haya estado 12 años con él. Mi madre que estaba abajo, reconoció el grito. Aparece una señora me abraza, me dice: Alberto yo te quiero mucho sos mi hijo pero no puedo ser tu mamá, soy tu tía”, rememoró.
La madre se había casado con un alemán y habían acordado que iba a ser el sobrino por miedo a que descubrieran que era judío.
Su madre sufría del síndrome de Estocolmo, lo supo cuando ella murió porque no habló nunca del tema con ella. Recién en el año 2000 pudo hablar del tema, tardó 46 años para empezar a contar su testimonio.
A través de un documental, un primo suyo lo ubicó desde Turquía y por intermedio de la Cruz Roja le mandó un libro donde se enteró la cruel forma en la que murió su padre.
“Esto lo hago todos los días, no estoy contando la historia de caperucita que juntó margaritas, cuento cuánto sufrí, cómo murió mi padre y cuánto sufrió mi madre”, confió.
Al preguntarle porqué cuenta su historia sentenció: “Pueblo o persona que no divulga su pasado, nunca va a saber afrontar su futuro, es el saldo del pasado, cada uno somos como somos por todo lo que hemos hecho y pasado, lo mejor es buscar la paz, el amor, la comprensión mía y de los ajenos todos los días”.
Joven militar
Datos
- años tenía cuando entró en el servicio militar, fue paracaidista y tuvo hasta 120 hombres a su cargo.
- 17
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora