Cuatro tendencias de consumo para este 2021

En un año particular, se redefinieron los consumos y la forma de acceder a ellos. Algunas de las tendencias son el crecimiento de las experiencias online, madurez de los algoritmos y relaciones de confianza con las marcas que siguen predominando.


Compras online, una nueva costumbre



Impulsadas por el confinamiento, una gran cantidad de consumidores probó esta experiencia en 2020 y seguramente la repetirán.

También se fortalecerán las experiencia derivadas de este contextos, como las opciones de take away en restaurants cada vez más comunes y los pagos contactless.

Mercado Libre, por ejemplo, fue una de las grandes tendencias de esta cuarentena a nivel nacional, con una avalancha de pedidos que los hizo crecer a pasos agigantados.

El Correo Argentino, desbordado con los pedidos online.


A nivel global ocurrió lo mismo con gigantes como Amazon, eBay o Wish, que registraron subas impresionantes de sus ganancias.

Incluso, en épocas de fronteras cerradas, también creció el comercio internacional: comprar desde “afuera” y que llegue al país, aún con las demoras del caso, fue una opción utilizada por muchos usuarios y el Correo Argentino incluso creó un tutorial para ayudar a la gente que incursionó en ese mundo.

Disponibilidad de artículos difíciles de conseguir en las tiendas, posibilidad de personalización de los pedidos, promociones constantes (Black Friday, Cyber Monday, Cyber Week y demás eventos), y sobre todo grandes opciones de financiación son algunas de las ventajas que el comercio online sacó a relucir en estos meses.


Aprendizaje sobre algoritmos y consumos



Social commerce, voicebots, comportamiento online… todas estas actividades se nutren constantemente de los clicks que hacen los usuarios durante todos los días

Hay una especie de simbiosis entre el usuario y los servicios en el que nosotros alimentamos los algoritmos y ellos nos van llevando a entender mejor y ahondarnos más en sus plataformas, algo que crece a ritmo imparable.

No es de extrañarse que suceda que en las redes, por ejemplo, veamos cada vez más cuestiones que nos interesan en vez de un panorama general, común a todos los usuarios. Nos dividen por intereses, por gustos, o incluso desde la publicidad.


Tampoco tiene que ser necesariamente algo malo, como es tomado en muchos casos. Esto sirve a las empresas y, si nuestra intención es tener redes a nuestro gusto, también nos resulta útil e interesante.

“Este ha sido un año de perfección y madurez de todo lo que el big data nos ofrece, y confío en que en 2021 las innovaciones serán superadoras. Desde The Cyprinus analizamos más de 170 atributos del consumidor, y gracias al uso de inteligencia artificial y machine learning armamos una radiografía de sus consumos y comportamientos. Esto ayuda a las empresas a ser más eficientes en sus decisiones, y por extensión a los consumidores, que obtienen lo que desean” comenta Silvio Pestrin Farina, el fundador y a la vez CEO de The Cyprinus.


Relación de confianza con las marcas



Los consumidores cada vez exigen más a las empresas, como por ejemplo, una mayor implicación en la superación de los desafíos comunes, especialmente en momentos de crisis.

Las marcas deben garantizar la proximidad afectiva y comunicacional con sus clientes, y a partir de esto generar confianza en el contexto de incertidumbre que se vive actualmente.

Según un estudio reciente de KPMG, un 39 % declaró querer asegurarse de que las empresas van a proporcionar un servicio de calidad a sus clientes. Es que, con la logística, fallas en los envíos y logística no del todo aceitada, la reputación online se puede quebrar rápidamente.


Son cada vez más notorios los ejemplos de empresas que pierden una gran cantidad de clientes por la pésima respuesta ante consultas técnicas, por ejemplo; y en contrapartida, empresas que ganan adeptos a través de una comunicación más distendida y cercana.

“Los consumidores no creen en la marca, sino que creen en sus amigos, entonces las marcas están cambiando la estrategia online en ese sentido. Los influencers son algunos de los referentes: por su comunicación cercana y la cercanía que establecen, son amigos del consumidor. El objetivo final es el microinfluencer, que tiene una imagen menos “poderosa” o lejana que los influencers tradicionales.” finaliza Pestrin Farina.


El hogar como centro de experiencias



Los shows, eventos y espectáculos por streaming han ganado terreno entre los consumidores, incluso los más reacios a tener este tipo de experiencias.

“El streaming creció alrededor de 4 veces respecto al último año. La industria se volcó de lleno a esto. Las ticketeras tuvieron que modificar todo su modelo de negocios para no quedarse afuera de esta tendencia.” comenta el CEO de The Cyprinus.

Ya nos habituamos a consumir todo on demand. Desde series y películas hasta obras de teatro y shows musicales. Y esto alcanza a cualquier franja etárea: los más jóvenes se entretienen siguiendo transmisiones de sus youtubers o streamers favoritos. El negocio va por el streaming, y hoy en día quien no se incorpora se pierde un gran campo.


Es por todo esto que también hemos notado una ramificación inmensa de servicios de streaming en los últimos años. Ya no alcanza con tener Netflix: ahora es Netflix para series, HBO Go para series exclusivas, Amazon para grandes películas, Disney+ para superproducciones y contenido infantil, y así vamos sumando (y se nos va cargando el bolsillo, claro está).

Para el ámbito musical la propuesta es similar, y si bien aún estamos muy pegados a Spotify en este territorio, a nivel global la oferta de suscripciones crece cada vez más y los servicios se tornan bastante interesantes.
Está claro: el on demand, que ya venía ganando terreno, encontró en el marco del aislamiento la excusa para imponerse.


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