Cubanos “no caen” aún por acercamiento a EE. UU.
“Estoy en shock y me faltan elementos”, dijo un obrero de taller.
AP
LA HABANA.- Informados exclusivamente por medios bajo estricto control estatal, muchos cubanos desconocen el real alcance que les significará la reconciliación con Estados Unidos, el país que durante más de 50 años fue su archienemigo declarado. Pero una cosa tienen en claro: la muerte de Hugo Chávez y la inestabilidad que generó en Venezuela –a la que se suma hoy la caída del precio del crudo–, ha sido decisiva para el giro del castrismo. “Todavía estoy en shock, digamos que digiriendo la noticia, pero realmente me faltan elementos para armar el rompecabezas”, declaró Rolando Rodríguez, un carpintero de 44 años. Es que el presidente cubano Raúl Castro “fue muy parco” al anunciar el miércoles el camino hacia la normalización de las relaciones con Estados Unidos, explicó este hombre que tiene su taller en el céntrico sector habanero de El Vedado. Tampoco hubo un “buen artículo” sobre “el origen e impacto de un anuncio tan estremecedor”, añadió. “No es que sea pesimista, es que soy realista y tengo muchos cabos sueltos en este tema”, insistió el hombre, quien aseguró haber pasado “buena parte” de su vida intentando “escapar” a EE. UU. “por un futuro mejor”. El abogado cubanoamericano Manuel Ramos, de 62 años y quien regresó a vivir en Cuba hace cinco años, contó que se emocionó hasta las lágrimas cuando Raúl Castro hizo el histórico anuncio. Una medida que él esperó “durante 54 años”, pues sus padres lo sacaron de la isla el 3 de enero de 1961, el mismo día en que Washington rompió relaciones diplomáticas con Cuba. Pero, pasada la gran emoción, ahora se despertó con grandes dudas: “hasta ahora lo único que tenemos son promesas de cambio”, afirmó. “Ahí están Raúl y Obama diciendo que ya, que restablecemos relaciones, pero qué significa esto”, añadió. Muchos cubanos festejaron el anuncio de la reconciliación tras más de medio siglo, y algunos incluso echaron sus sueños a volar, pese a que Raúl Castro subrayó que el embargo seguirá vigente. “Una buen relación con Estados Unidos nos traerá prosperidad. Con el dinero que tienen esos yumas (estadounidenses) el bloqueo se viene abajo en tres días”, pronosticó Yordanis Herrera, un bicitaxista de 35 años que trabaja en La Habana Vieja. El anuncio ocurre en un año aciago: la economía cubana tocó fondo, con un crecimiento del PBI de apenas el 1,3%, el más bajo desde que Raúl Castro inició sus reformas. El electricista Armando Rodríguez, de 49 años, fue más lejos: “Sueño con la llegada de miles de turistas y con empresas norteamericanas colmando la zona franca (del nuevo megapuerto) de Mariel”. “Obama es un caballo (apodo con el que los cubanos dan a Fidel), ahora sí se ganó el Nobel de la paz”, añadió. Los detalles del acuerdo fueron cayendo por cuenta gotas y dispararon las expectativas del pequeño sector privado que florece al amparo de las reformas económicas de Raúl Castro. No es para menos: A partir de ahora se cuadruplica el monto de las remesas permitidas (de 500 a 2.000 dólares) por trimestre por persona, y facilita los viajes de estadounidenses a la isla. “Este país puede ser clave para el turismo estadounidense”, comentó el economista Juan del Sol, de 52 años, quien alquila el portal de su casa al restaurante “Dulce Habana”. Silfredo Reyes, dueño del restaurante privado “Abdala”, consideró que una mejor relación entre Cuba y EE. UU. podría beneficiar la venta de insumos para su negocio. Es que el acuerdo busca además “empoderar al naciente sector privado cubano”, permitiendo a los estadounidenses exportar materiales de construcción y equipamiento agrícola a Cuba, algo impensable hace apenas unos años. (AFP/AP)
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