Cumple diez años un centro de trasplantes renales
Es el único patagónico y hasta el momento realizó 53 intervenciones.
NEUQUEN (AN).- La Unidad de Trasplantes Renales del Policlínico Neuquén cumplió el 6 de marzo pasado diez años de su fundación en esta capital. El centro es el único que existe en su categoría en la Patagonia y hasta el momento lleva realizadas 53 intervenciones quirúrgicas.
La iniciativa de crear este centro tuvo como referente a Beatriz Rizzo, médica nefróloga y a cargo de la jefatura de la Unidad de Trasplantes. «Este proyecto significó juntar la quimera de muchos y convertirla en un sueño hecho realidad», dijo Rizzo.
Además de Rizzo, el equipo de profesionales autorizados por el Ministerio de Salud de la Nación para realizar los trasplantes, está integrado por Pedro Enrique Guerrero, nefrólogo, Jorge Calderón, médico infectólogo, dos médicos cirujanos, una nutricionista y un nefropediatra.
En diálogo con «Río Negro», tres de los integrantes del equipo manifestaron su satisfacción por la década de trabajo cumplido y se mostraron orgullosos de los logros obtenidos en esta etapa. «Las estadísticas que manejamos son buenas ya que son paralelas a las de los mejores centros de transplantes a nivel nacional», señaló Rizzo.
Durante los diez años de vida, el centro ha realizado 53 trasplantes de riñones, de los cuales 15 fueron donantes vivos y el resto cadavéricos. Como si el tiempo no hubiera pasado, la médica recordó con total claridad que el primer trasplante del centro neuquino se llevó a cabo en marzo de 1994, «a una joven de 20 años que hoy se encuentra en perfecto estado y tiene un hijo de cuatro años».
«El comienzo fue un desafío y el primer trasplante se pudo llevar a cabo porque hubo un paciente que confió, un grupo de médicos que se formó para ello y quiso arriesgarse, y una institución que nos respaldó en todo momento», sostuvo. La última intervención quirúrgica se le practicó la semana pasada a un hombre de 64 años, que aún se encuentra internado.
«Creo que lo más importante que se ha logrado es que pudimos evitar el desarraigo que el paciente sufre al tener que viajar a otro centro del país para intervenirse. Y tam
bién queda demostrado que no podríamos haber llegado hasta aquí si no hubiéramos trabajado en equipo», señaló Calderón, médico infectólogo.
El trasplante de riñón es una terapéutica más, junto con el proceso de diálisis, que se aplica en caso de una insuficiencia renal crónica. La intervención quirúrgica tiene una duración de seis horas y el paciente debe quedar internado hasta que se vea que el nuevo órgano funciona normalmente. «Somos muy exigentes en la elección del receptor y en la elección del órgano trasplantado, pero fundamentalmente somos exigentes con nosotros mismos», dijo Rizzo.
Si bien la mayoría de los trasplantes se ha realizado con donantes cadavéricos, los médicos se mostraron optimistas en cuanto al crecimiento en el número de los donantes vivos.
«La donación en vivo va a ir aumentando mucho porque la gente se está concientizando más sobre el tema y está perdiendo el miedo, gracias a esta posibilidad de operarse acá», señalaron. Además explicaron que la persona que dona un riñón en vida «no tiene ningún problema para continuar con su vida normal». En Argentina hay 6.500 personas esperando un trasplante de riñón, mientras que en la Patagonia el número oscila entre 150 y 170 personas.