Curiosidades sarmientinas



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Jorge Castañeda (*)

Como bien se sabe, Jorge Luis Borges tuvo miradas muy particulares sobre ciertos personajes de nuestra historia. Son conocidas sus expresiones y sus textos no muy felices sobre Juan Manuel de Rosas y José Hernández, por ejemplo. En cambio, en sus prólogos a “Facundo. Civilización y barbarie” y “Recuerdos de provincia”, cae casi en el ditirambo y llega incluso a lamentar que nuestro libro nacional sea “Martín Fierro” (la culpa mayor la atribuye a Leopoldo Lugones) y no “Facundo”. Pero en un poema que le dedica a Sarmiento dice cosas muy interesantes que de alguna forma reflejan las contradicciones que la figura del sanjuanino sigue provocando en los argentinos. Vale la pena su reproducción: “No lo abruman el mármol y la gloria. / Nuestra asidua retórica no lima / su áspera realidad. Las aclamadas / fechas de centenarios y de fastos / no hacen que este hombre solitario sea / menos que un hombre. No es un eco antiguo / que la cóncava fama multiplica / o, como éste o aquél, un blanco símbolo / que pueden manejar las dictaduras. / Es él. Es el testigo de la Patria, / el que ve nuestra infamia y nuestra gloria, la luz de Mayo y el horror de Rosas / y el otro horror y los secretos días / del minucioso porvenir. Es alguien / que sigue odiando, amando y combatiendo. / Sé que en aquellas albas de septiembre / que nadie olvidará y que nadie puede / contar, lo hemos sentido. Su obstinado / amor quiere salvarnos. Noche y día / camina entre los hombres, que le pagan / (porque no ha muerto) su jornal de injurias / o de veneraciones. Abstraído / en su larga visión como en un mágico / cristal que a un tiempo encierra las tres caras / del tiempo que es después, antes, ahora, / Sarmiento el soñador sigue soñándonos”. El primer himno a Sarmiento Segundino Navarro, casado con Victorina L. Sarmiento, sobrina del prócer, fue quien escribió el primer himno en su homenaje, que actualmente se utiliza en la provincia de San Juan. Su letra dice así: Fue su vida la lucha incesante contra todo poder que avasalla y fue siempre en la ruda batalla el derecho y la Patria su ideal. El destierro en aislada pobreza es la fragua que al genio revela y el baluarte en que triunfa es la escuela contra todas las furias del mal. Soberbio, hijo de los Andes brilla sobre su cumbre y a un mundo dan a su lumbre los rayos de aquel sol. Sobre el autor del himno oficial Para sorpresa de muchos, Leopoldo Corretjer, el autor del Himno a Sarmiento, era nacido en la ciudad de Barcelona. Se estableció luego en Buenos Aires y vivió como profesor de música. Autor también del tradicional “Saludo a la bandera” sobre letra del gran poeta Rafael Obligado, compuso diversos temas para el sainete criollo y tangos como “Mate amargo”, “Mi negra”, “Puro corte y firulete” y tantos otros éxitos. “Fue la lucha tu vida y tu elemento, / la fatiga, tu descanso y calma, / la niñez, tu ilusión y tu contento, / la que al darle el saber le diste el alma. / Con la luz de tu ingenio iluminaste / la razón, en la noche de ignorancia. / Por ver grande a la Patria tú luchaste / con la espada, con la pluma y la palabra. / En su pecho, la niñez de amor un templo / te ha levantado y en él sigues viviendo / y al latir su corazón va repitiendo: / ¡Honor y gratitud al gran Sarmiento! / ¡Honor y gratitud, y gratitud! ¡Gloria y loor! ¡Honra sin par / para el grande entre los grandes, / padre del aula, Sarmiento inmortal! / ¡Gloria y loor! ¡Honra sin par! La importancia del nombre Si bien el nombre de bautismo era Faustino Valentín Quiroga Sarmiento, el “Domingo” se le adjudicó posteriormente porque no figura en su partida de nacimiento y seguramente le fue dado por el santo de su natalicio. Quedan muchas otras facetas de Sarmiento en el tintero. Estas son sólo algunas curiosidades que el prócer recibió de quienes lo glosaron. Con respecto a su carácter volcánico, sus errores políticos y opiniones polémicas, digamos como en el “Sarmenticidio”: “Al mal Sarmiento, buena podadera”. (*) Escritor. Valcheta


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