Debaten si un crimen de género fue con atenuantes
Es el caso del policía que en Neuquén vació el cargador de su pistola reglamentaria contra un colega, porque salía con su exmujer.
Neuquén
NEUQUÉN (AN)- Lucas Ibáñez se crió en Las Lajas y fue casi natural que se enlistara en el Ejército ni bien terminó el colegio. Un par de años después se convirtió en policía y lo asesinaron el 27 de junio de 2013 cuando otro efectivo policial, el cabo Antolín Cerda, le descerrajó 14 tiros.
Con 33 años Ibáñez trabajaba en la U11 como penitenciario, pero para hacer frente al costo de vida de esta ciudad realizaba adicionales en el hospital Bouquet Roldán.
Fue allí donde conoció a una mujer, Rosa, que estaba recién separada y tenía un nene de 4 años. La relación duró unos cinco meses; 10 días antes de morir Lucas presentó a Rosa ante uno de sus hermanos.
Rosa tenía una expareja conflictiva: Cerda. “En el tiempo que estuvieron separados ella lo denunció varias veces porque él la hostigaba, e incluso Ibáñez tuvo que intervenir, y hasta hablaron, pero Cerda no aceptaba que ellos siguieran juntos y que salieran los fines de semana con su hijo”, contó el abogado por la familia de Ibáñez, Gustavo Olivera.
El 27 de junio de 2013 Ibáñez pasó a buscar a Rosa por su trabajo y se dirigieron a Fotheringham al 600, donde vivía la hija mayor de ella. Cerda los siguió desde el mismo hospital a bordo de un taxi. Le pagó al chofer y le pidió que lo esperara delante del Polo de Ibáñez.
Se bajó del taxi ya con su arma reglamentaria en la mano y fue hasta el auto en donde estaban Ibáñez y Rosa, y la forzó a bajar. Dio la vuelta al auto, se paró a la par de la puerta del conductor y disparó.
No fue uno, ni dos, ni tres tiros, sino 14. Cerda disparó hasta que se quedó sin balas. Caminó entonces hasta el medio de la calle. Dejó su arma en el piso, llamó a la policía y se entregó.
El planteo del querellante se conoció ayer ya que a tres días de que se cumplan dos años del crimen el caso aún no fue elevado a juicio. Es que mientras para el fiscal Agustín García se trata de un homicidio atenuado por emoción violenta, para el querellante se trata de un homicidio agravado por empleo del arma, por alevosía y por cuestiones de género.
El juez Marcelo Muñoz pidió plazo hasta el martes para definir la diferencia que es sustancial, dado que según la hipótesis de la fiscalía al autor le correspondería una pena inferior a los 15 años, y por la acusación de la querella recibiría una perpetua. Hasta ahora Cerda sólo estuvo preso 10 días.
El fiscal García explicó que “tengo que plantear la calificación que la evidencia sustente”, y afirmó que hay dos factores determinantes: por un lado dos informes psicológicos y psiquiátricos que plantean que Cerda actuó en estado de emoción violenta, y la declaración de la propia Rosa.
“Ella dijo que había vuelto con Cerda pero no es así”, contaron los familiares de Ibáñez, mientras que su abogado remarcó que “Cerda actuó con la lógica de ‘es mía y de nadie más’ y no sólo por eso mató a Ibáñez, sino que por lo que sabemos logró que ella vuelva a vivir con él”.
El hecho
El 27 de junio de 2013 a las 22 Lucas Ibáñez fue acribillado de 14 disparos en su auto, en Fotheringham al 600. El cabo Antolín Cerda se entregó en el mismo lugar. Rosa, quien estaba separada del imputado, acompañaba a Ibáñez en ese momento.