Argentina sobrevivió al susto ante Cabo Verde: las dudas que dejó el triunfo y qué preocupa a Scaloni antes de los octavos de final

El equipo de Lionel Scaloni venció 3-2 en un partido mucho más complejo de lo esperado y avanzó a los octavos de final del Mundial. Lionel Messi volvió a ser decisivo, pero el rendimiento colectivo dejó interrogantes de cara al duelo con Egipto.

Por Walter Rodriguez

Lionel Messi marca el primer tanto de Argentina ante Cabo Verde. El capitán anotó su séptimo tanto en esta Copa del Mundo.

Lionel Messi marca el primer tanto de Argentina ante Cabo Verde. El capitán anotó su séptimo tanto en esta Copa del Mundo.

Quizás el Mundial comenzó demasiado tarde para la Selección. Al menos en eso de que primero hay que saber sufrir y otras citas de arrabal asociadas al padecimiento y a la angustia. A diferencia de Qatar donde se perdió de entrada en el debut con Arabia y se le ganó a México, en el segundo partido, recién en el tramo final del juego, en esta Copa del Mundo la Argentina tuvo ante Cabo Verde su primer cara a cara con la incertidumbre.

Paralizado por la posibilidad de resignar el título en 16avos de final ante una selección que por primera vez jugaba un Mundial, el equipo de Lionel Scaloni tuvo que rascar el fondo de olla de su orgullo para sacar al flote un partido que fue, de mínima, muy complicado.

Si en la antesala uno preveía que el encuentro a jugarse en el Hard Rock Stadium de Miami, algo así como el patio trasero de la casa de Lionel Messi, con un 90 por ciento de hinchas argentinos copando sus gradas, y ante un equipo debutante en mundiales, las probabilidades de que algo saliera mal eran ínfimas. Claro que con el correr de los minutos se empezó a comprender los motivos de por qué este equipo le había sacado un empate sin goles a España y a Arabia, y un 2-2 a Uruguay en la fase de grupos. Es decir, estaba invicto de cara a los cruces a todo o nada, que son los que definen si te volvés a la concentración o rumbeas hacia el aeropuerto.


Ahí estaba Cabo Verde, levantando dos veces un resultado adverso, haciendo trabajar al Dibu Martínez como no lo había hecho nadie hasta ahora en este Mundial y preguntando a viva voz de qué están hechos los campeones del mundo, amenazando con llevar la definición a los penales. Un escenario insospechado para toda la patria futbolera albiceleste, que veía a este cruce casi como un trámite. Es que si antes de que comenzara a jugarse esta Copa del Mundo, a la Argentina le decían que en el primer mata-mata el oponente era este y no España o Uruguay, lo firmaba con los ojos vendados.

El rival de Argentina anoche fue eso: un equipo físico, concentrado, que sabe qué hacer con la pelota y que se preparó para jugar el partido de su vida. ¿Que fue Argentina? “Es esto que vieron ahora, en lo bueno y en lo malo. Es sufrir, no dar una por perdida…”, fue parte de la explicación del bueno de Scaloni en conferencia de prensa.

Sufrir es parte de nuestro ADN, se sabe, y es una máxima que ya fue develada. Nada es y le será fácil a esta Selección. Pero está claro que puertas adentro, el entrenador entenderá que hay muchas más cosas para corregir en el once nacional, en este puñado de días que restan antes de enfrentar a Egipto, el martes por los octavos del final.


Lionel Messi, el capitán eterno, amo entre los amos del fútbol, como tantas otras veces, mostró el camino del éxito secundado esta vez por Licha Martínez, que asistió al ‘10’ para el primer gol y anotó el segundo como si fuera un delantero. Qué más se le puede pedir. El que desequilibró y puso fin a la insistencia caboverdiana fue el Cuti Romero, con un cabezazo que disipó la angustia. En consecuencia, Messi (siempre Messi) y la dupla de zagueros centrales al rescate del equipo. ¿Y el resto?

Lisandro Martínez celebra tras marcar el segundo gol de Argentina ante Cabo Verde en los 16vos de final del Mundial, el viernes 3 de julio de 2026, en Miami Gardens, Florida. (AP Foto/Lynne Sladky)

¿Hasta cuándo seguirá la sequía de Julián y Lautaro? ¿Dónde quedó el dinamismo tan necesario para este equipo de Alexis Mac Allister y Enzo Fernández, capaces de ser patrones de la zona media y a la vez pisar el área y ser potenciales goleadores? ¿Cuándo será el momento revelador donde Nico González asuma el rol protagónico que se espera de él? ¿Hay opciones al sentido híbrido de Thiago Almada -a mitad de camino entre media punta y delantero-, en la estructura del equipo? Interrogantes imposibles de soslayar y que obligadamente emergerán si el habitual rescate de Messi un día se queda en el vestuario.

Esta Selección está aún a tiempo de todo. El oficio, la mentalidad ganadora y el rodaje que le dio el centenar de partidos que lleva este ciclo así lo avalan. Pero hay aspectos de su juego que deberá rever de cara a partidos por los porotos gordos.

Ante Cabo Verde la tenencia y la paciencia rozó la lentitud. Instalado en campo rival, con la pelota de un lado al otro y con mucho tiempo en posesión, Argentina chocó una y otra vez contra un bloque compacto, con líneas juntas y pocas grietas por donde filtrar el pase decisivo. Faltaron velocidad, sorpresa, ingenio y precisión para romper una defensa que nunca se sintió realmente desbordada.

La Selección mostró coraje, el triunfo apretado por 3-2 tuvo sabor a desahogo y premió la insistencia, el esfuerzo y la fe de un equipo que no dejó de buscar. Pero también encendió una señal de alerta: en los cruces decisivos, el margen de error se achica. El próximo aviso puede ser el último…


Quizás el Mundial comenzó demasiado tarde para la Selección. Al menos en eso de que primero hay que saber sufrir y otras citas de arrabal asociadas al padecimiento y a la angustia. A diferencia de Qatar donde se perdió de entrada en el debut con Arabia y se le ganó a México, en el segundo partido, recién en el tramo final del juego, en esta Copa del Mundo la Argentina tuvo ante Cabo Verde su primer cara a cara con la incertidumbre.

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