Impresionante: Djokovic venció a Sinner en cinco sets y se metió en la final del Abierto de Australia

El serbio logró un triunfo memorable ante el italiano, que buscaba la tercera corona en Melbourne. El domingo va por toda la gloria ante Alcaraz.

El serbio jugó como en sus mejores épocas y tumbó al bicampeón en Melbourne. ¿Podrá con Alcaraz en la final? (AFP)

La palabra imposible no existe en el diccionario de Novak Djokovic. El serbio destronó este viernes al vigente campeón Jannik Sinner para regresar a la final del Abierto de Australia. Sobrevivió en un partido tremendo, que ganó por 3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4. En la pista donde ha escrito gran parte de su leyenda, el balcánico recordó una lección impecable: con el alma en cada golpe ninguna barrera es insuperable.

El domingo, en una final de película ante Carlos Alcaraz, el de Belgrado intentará recuperar el trono australiano y adjudicarse la módica suma de 25 torneos de Grand Slam.

El serbio lo grita con el alma y no es para menos: está a un paso de su 25 GS. (AFP)

En una sesión nocturna vestida de gala, Djokovic recuperó sus galones de campeón desde la tenacidad. Ante el vigente campeón, un hombre acumulaba 19 victorias seguidas en el torneo, Novak volvió a competir abrazado al peso de la historia. El serbio, el hombre más laureado en la historia del torneo, consiguió ganar a sus 38 años una batalla contra el tiempo.

Jannik, Nº 2 del mundo, defendía el título y por eso perderá muchos puntos en el ranking. (AFP)

Arranque italiano, respuesta serbia


El vigente campeón necesitó exprimirse ante un jugador legendario, capaz de competir en la Rod Laver Arena con los ojos cerrados. Tras un primer set dominado con sobriedad, donde las piernas jugaron en favor del italiano, Sinner encontró una resistencia feroz. El balcánico, dañado por ampollas en el pie en rondas previas, encontró sus opciones en un tenis totalmente ofensivo, buscando los riesgos necesarios para optar a todo. Ante el peligro, Djokovic igualó el partido afinando el servicio y montado en una derecha frontal.

En ese momento, Novak fió sus opciones acortando al máximo los intercambios. Y Sinner respondió con las respuestas adecuadas en el tercer parcial. El italiano comenzó a usar la derecha paralela y salpicar el partido con dejadas, multiplicando los metros de pista a cubrir por su adversario. Un tenis de fuego cruzado en el que Djokovic resistió cuanto pudo, cediendo el saque en el 10º juego para verse sin margen de error en Melbourne.


Rápido quiebre en el cuarto, milagro en el quinto


La cercanía del adiós encendió el alma del serbio, decidido a golpear con el alma en la pista de su vida. Djokovic atrapó el servicio de Sinner en el primer juego y convirtió la ventaja en algo obligatorio, un tesoro que protegió contra viento y marea para llevar el partido a la manga definitiva. El hombre que rompió la historia del torneo parecía dispuesto a escribir un nuevo capítulo.

La quinta manga desató el delirio en Melbourne Park, convencida de asistir a un partido donde todo era ya posible. Djokovic demostró su capacidad para convivir con el peligro, salvando las ocho pelotas de rotura en el parcial antes de completar el milagro.


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