“Desamparo”
El 28 de marzo a las 12:30 recibí un llamado de una clínica de Neuquén por una paciente que requería una cesárea de urgencia. Al partir de mi domicilio en Cipolletti me encontré con un atolladero de tránsito en la rotonda de las rutas 22 y 151. Comencé a transitar por la 151 y al observar el enlentecimiento del tránsito decidí retornar para pedir que se me permitiera cruzar el puente. Le solicité al personal policial ubicado en la Caminera que me guiara y me indicó: “Tenés que hablar con los que están allá”. Al llegar al lugar del corte informé de la situación de urgencia a las personas a cargo de la seguridad, quienes comenzaron a deliberar si correspondía el paso o no. Ante mi pedido reiterado me habilitaron el paso, previa entrega de mi documento. En el trayecto del puente estaba todo organizado, manifestantes con sus carteles y hasta controlando el tránsito. Luego de realizar la cirugía tuve que retornar al corte para que “Tatoo”, a cargo de la seguridad de la manifestación, me reintegrara el documento y emprendí el retorno a Cipolletti por Centenario, que me llevó justo una hora. Mi sensación, y motivo de esta nota, es la de desamparo total ante la necesidad constitucional, al igual que la de manifestarse, de requerir circular por nuestro territorio. ¿Quiénes serían mis corresponsables en caso de que el resultado de la intervención hubiera sido adverso por la demora? ¿Las autoridades ejecutivas de las cuales no había ninguna? ¿Las autoridades judiciales, que juzgarían mi accionar y de las cuales tampoco había ninguna? Tal vez la Policía que, curiosamente, hacía un operativo de tránsito en el ingreso a Cipolletti. ¿Tatoo, quien demostró tener mejor organizada la seguridad que las autoridades mismas? ¿Las zonas de corte de ruta se convierten en un territorio diferente, con otras leyes? Lo cierto es que en el frente del piquete rige el desamparo. Autoridades en general: pagamos nuestros impuestos para que sean administrados para el bien común, que incluye a todos. Ese jueves yo, como otros en el lugar, nos sentimos solos. Horacio Marino, DNI 20.316.640 Cipolletti
Horacio Marino, DNI 20.316.640 Cipolletti
El 28 de marzo a las 12:30 recibí un llamado de una clínica de Neuquén por una paciente que requería una cesárea de urgencia. Al partir de mi domicilio en Cipolletti me encontré con un atolladero de tránsito en la rotonda de las rutas 22 y 151. Comencé a transitar por la 151 y al observar el enlentecimiento del tránsito decidí retornar para pedir que se me permitiera cruzar el puente. Le solicité al personal policial ubicado en la Caminera que me guiara y me indicó: “Tenés que hablar con los que están allá”. Al llegar al lugar del corte informé de la situación de urgencia a las personas a cargo de la seguridad, quienes comenzaron a deliberar si correspondía el paso o no. Ante mi pedido reiterado me habilitaron el paso, previa entrega de mi documento. En el trayecto del puente estaba todo organizado, manifestantes con sus carteles y hasta controlando el tránsito. Luego de realizar la cirugía tuve que retornar al corte para que “Tatoo”, a cargo de la seguridad de la manifestación, me reintegrara el documento y emprendí el retorno a Cipolletti por Centenario, que me llevó justo una hora. Mi sensación, y motivo de esta nota, es la de desamparo total ante la necesidad constitucional, al igual que la de manifestarse, de requerir circular por nuestro territorio. ¿Quiénes serían mis corresponsables en caso de que el resultado de la intervención hubiera sido adverso por la demora? ¿Las autoridades ejecutivas de las cuales no había ninguna? ¿Las autoridades judiciales, que juzgarían mi accionar y de las cuales tampoco había ninguna? Tal vez la Policía que, curiosamente, hacía un operativo de tránsito en el ingreso a Cipolletti. ¿Tatoo, quien demostró tener mejor organizada la seguridad que las autoridades mismas? ¿Las zonas de corte de ruta se convierten en un territorio diferente, con otras leyes? Lo cierto es que en el frente del piquete rige el desamparo. Autoridades en general: pagamos nuestros impuestos para que sean administrados para el bien común, que incluye a todos. Ese jueves yo, como otros en el lugar, nos sentimos solos. Horacio Marino, DNI 20.316.640 Cipolletti
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