Despertando al partido

Massa sigue focalizando la oposición al gobierno con una base marcadamente justicialista.



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Arnaldo Paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar

Con la premisa de garantizar la gobernabilidad, en la etapa de transición que se iniciará el 28 de octubre, Daniel Scioli, tratará de reactivar, con la venia de la presidenta Cristina Fernández, al partido Justicialista. Tal confluencia de voluntades en esta coyuntura electoral adversa para el oficialismo K -entre otros motivos, por el avance por fuera de la estructura orgánica del intendente de Tigre, Sergio Massa en la populosa provincia de Buenos Aires-, no entraña que los sectores juveniles dirigidos por Máximo Kirchner y Andrés Larroque se resignen a quedarse sin alternativa propia, distinta a la que está empeñado el gobernador, con miras a 2015. La ebullición que existe en el dividido movimiento -lo que no obstaculiza que el Frente para la Victoria avance hacia la aprobación del Presupuesto 2014 y la emergencia económica por dos años más- presagia una difícil convivencia que, por añadidura, impactará en el desarrollo de otras fuerzas opositoras no justicialistas, como el PRO, de Mauricio Macri, el radicalismo sin jefe claro y el socialismo de Hermes Binner. En una reciente entrevista por la televisión pública, Cristina rechazó el concepto de pejotismo (al que adhieren, pese al rechazo de una gran parte de la sociedad, gobernadores e intendentes de ese origen) y consideró al kirchnerismo como un “instrumento de la historia” que llegó para enfrentar “una Argentina dada vuelta”. Hizo un reconocimiento absoluto del “liderazgo de Perón” e insistió en construir incorporando a sectores de otras extracciones ideológicas. En ese punto, tomó la posta Scioli, quien en una entrevista con “Río Negro” habló de la necesidad de despertar al Consejo Nacional partidario “en defensa de la institucionalidad” y, siempre, previa consulta con Cristina, a la que le reconoció el papel de “conductora”. “Sentaremos presencia y ratificaremos acciones”, adelantó el mandatario sanjuanino, José Luis Gioja, al subrayar que la futura integración orgánica tendrá entre otros objetivos, convocar a una interna abierta para consagrar, al cerrarse la posibilidad de una re-re, al próximo candidato presidencial. Las fracciones ultrakirchneristas tratarán de demorar ese pronunciamiento hasta entrado el año próximo, mientras se ensayan algunas alquimias de laboratorio para impulsar un hombre más afín, como el entrerriano Sergio Urribari, por caso. Pero saben, a la vez, que si bien Cristina no ha bendecido como sucesor natural a Scioli, lo habilitó para instrumentar modificaciones (“que no es cambiar todo”, aclaró el bonaerense a este diario) en la sensible materia de seguridad, al poner al frente del ministerio provincial a Alejandro Granados, un “barón” de “mano dura”. Habrá que esperar a conocer los resultados de las legislativas del 27 de octubre para saber cómo quedan parados los actores principales. Los kirchneristas más recalcitrantes pretenderán colgarle el sambenito de la derrota a Scioli. Como contrapartida, los sciolistas cada vez más envalentonados, recitan que el ex motonauta no le esquiva el bulto a las responsabilidades, pero que el cabeza de lista, Martín Insaurralde, y los que le siguen fueron todos puestos a dedo por Cristina, sin escuchar sugerencias ajenas a su pequeño entorno. La lealtad practicada por Scioli desde el 25 de mayo de 2003 no le impidió tener varios sobresaltos. Fue cuando discrepó con algunas políticas públicas y confraternizó con figuras muy críticas de los K. Eso le valió retos y sanciones públicas, dejados de lado hoy, a partir de la irrupción de Massa con “el apoyo de la Sociedad Rural y grupos mediáticos concentrados”. Si el nuevo escenario consolidase al Frente Renovador, Scioli no dudaría desde la titularidad del PJ en invitar a participar de una compulsa doméstica a figuras como Massa y el cordobés José Manuel De la Sota. “Si ellos rechazan el convite, se quedarán sin el paraguas del peronismo”, aseguraron fuentes del sciolismo. Los cables -hay que remarcarlo- vienen muy cruzados en el peronismo. La semana última en un congreso de la juventud de los metalúrgicos porteños (gremio que a nivel nacional conduce Antonio Caló, de la CGT Balcarce), se planteó abiertamente “jugar para Massa”. “Nosotros seguimos apoyando a Cristina y a este modelo industrial y la continuidad es Scioli... a la seccional que quiera sacar los pies del plato la intervenimos”, cortó Caló, uno de los que dará presente en la reunión del Consejo Nacional del PJ de mañana.


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