Destacan un proyecto escolar de Bariloche para desinfectar edificios

La iniciativa de un grupo de docentes y alumnos del Centro de Educación Técnica 28 del barrio Frutillar fue seleccionada entre 78 proyectos del todo el país.

Uno de los alumnos explica en qué consiste el proyecto. Foto: gentileza

Uno de los alumnos explica en qué consiste el proyecto. Foto: gentileza

El proyecto de un grupo de docentes y alumnos del Centro de Educación Técnica 28, del barrio Frutillar de Bariloche, para desinfectar edificios “de forma automática, sin personal ni químicos nocivos” fue seleccionado entre 78 iniciativas del todo el país.

“En el contexto actual, es normal ponerse alcohol antes y después de tocar algo por la paranoia de no saber si no fue contaminado o si fue desinfectado debidamente. El virus del Covid-19 es capaz de vivir hasta 72 horas en las superficies y seguir contagiando al que esté en contacto directo con él”, explicaron los alumnos Gabriel Soler y  Julián Gallardo, a cargo del proyecto que estuvo coordinado por los docentes Pedro Dazza y Sebastián Gutiérrez.

El equipo del CET 28 diseñó y presentó un sistema automático para desinfectar todos los rincones de una institución, al que llamaron “O3 for health”. Un controlador programado activa un generador de ozono ubicado en el ducto de la calefacción y mide la concentración para mantenerlo estable.

“Este sistema –detallaron los jóvenes que cursan sexto año- generará y transportará ozono en altas concentraciones, a través de la calefacción, cuando el edificio esté desalojado por la noche, sin dejar residuos. Esto es posible por la capacidad oxidante del ozono que descompone bacterias y virus y además, tiene una estructura de tres átomos que lo vuelve inestable, provocando que se transforme en oxígeno en pocos minutos”.

Los estudiantes explicaron que en este momento, avanzan en el prototipo y la idea es implementarlo en el CET 28 y  “producirlo a pedido para otras instalaciones de servicio público”. Estiman que la parte electrónica del equipo tiene un costo de 20.000 pesos.

Dazza explicó que el proyecto contó con varias fases de investigación. “Se prende y a las 7 de la mañana, se apaga para que se ventile y salga ese ozono”. Además, cuenta “con un sistema de alarma que advierte cuando nadie puede entrar porque el equipo está en funcionamiento. Tiene sensores para saber si purificó o no la escuela”. Con orgullo, el docente advirtió que el año pasado, el CET 28 también fue seleccionado con el proyecto del despertador para madres lactantes hipoacúsicas. En esta ocasión, el premio fue una impresora 3D para el colegio.


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