Difícil negociación sobre el arsenal químico y el ataque

Redacción

Por Redacción

Un plan ruso para que Siria entregue sus armas químicas para evitar un ataque con misiles de naciones occidentales se empantanó ayer cuando Moscú rechazó las exigencias de Estados Unidos y Francia de una resolución vinculante de la Organización de las Naciones Unidas con “consecuencias muy severas “ por incumplimiento. Además, la propuesta requeriría una operación larga y complicada, tanto más difícil dada la profunda falta de confianza a lo que se suma la falta de un inventario. Los expertos creen que Siria tiene 1.000 toneladas de agentes químicos bélicos colocados estratégicamente en varias decenas de sitios en todo el país, y su sola transferencia en medio de los combates presenta una pesadilla logística y de seguridad. Se dice que el régimen de Assad tiene uno de los mayores arsenales de armas químicas del mundo, incluidos el gas mostaza y el gas neurotóxico sarín. Se presume que en toda Siria hay alrededor de 50 sedes de producción y almacenamiento. En un país que se encuentra en medio de una guerra civil como Siria el control internacional sólo sería posible con un gran apoyo militar. El Departamento de Defensa estadounidense calculó el año pasado que se necesitarían unos 75.000 soldados. Los responsables serían cascos azules de las Naciones Unidas, que tendrían que cumplir un trabajo extremadamente peligroso. La disposición a enviar soldados para esa tarea podría ser bastante baja en muchos países. El grupo Human Rights Watch afirmó ayer que la evidencia “sugiere fuertemente’’ que las fuerzas del régimen sirio lanzaron cohetes con ojivas que contenían un agente nervioso -muy probablemente sarín- en el ataque de agosto contra un suburbio de Damasco en el que murieron centenares de personas. HRW no tuvo acceso directo a las zonas afectadas ni a las víctimas, pero indicó que sus conclusiones se sustentan en relatos de testigos, los fragmentos físicos de las armas que se utilizaron y los síntomas de las víctimas documentadospor personal médico. Muchos se muestran escépticos de que el régimen sirio cumpla sus compromisos. El gobierno ha aceptado acuerdos de último momento con la comunidad internacional para ganar tiempo, pero luego ha discutido en torno a los detalles o se ha retractado. Un ejemplo ocurrió en marzo, cuando Siria pidió una investigación inmediata de la ONU por un presunto ataque con armas químicas cerca de Alepo. Luego las negociaciones se alargaron hasta agosto.


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