Dilma ofrece cargos para recomponer apoyo legislativo y analiza plan B: adelantar comicios
Temer también seduce con puestos a varios partidos.
AP
BRASILIA (AFP/DPA).- La presidenta brasileña Dilma Rousseff, debilitada y con una popularidad en mínimos, arrancó una carrera contra reloj para reconstruir una nueva coalición en el Congreso que impida su destitución, mientras el PMDB, su mayor aliado ahora convertido en rival, busca minarle el terreno.
El centrista Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) del vicepresidente Michel Temer oficializó el martes la ruptura de la alianza con el Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff y dio su apoyo abierto al impeachment impulsado por la oposición, que acusa a la mandataria de supuesta manipulación de las cuentas públicas.
La estrategia del gobierno para impedirlo es negociar con otras fuerzas políticas los cargos que dejó vacantes el PMDB a cambio de votos en con Congreso contra el juicio político. Si la estrategia no da los resultados esperados, en el gobierno ya se habla de un plan B: adelantar los comicios presidenciales para medir fuerzas en las urnas.
Rousseff canceló un viaje a Washington –a la cumbre sobre seguridad nuclear– y se enclaustrará en el palacio de Planalto para negociar los cargos vacantes. Por otra parte, no quiere que en su ausencia asuma la presidencia Temer, hoy su gran enemigo.
En un acto ante beneficiarios de programas sociales de vivienda, Rousseff, de 68 años, volvió a denunciar una tentativa de “golpe de Estado” y criticó a sus adversarios por instaurar un clima “de intolerancia y odio”.
La mandataria, elegida en 2010 y reelegida en 2014, enfrenta una dura crisis económica y una multiplicación de escándalos que derrumbaron su popularidad menos de 10% (ver aparte).
Las prioridades de Rousseff para resistir a la embestida de la oposición pasan por crear una “agenda positiva” y por reconstruir una base de apoyo parlamentario. El anuncio con bombos y platillos del plan de vivienda “Minha Casa, Minha Vida”, se inscribe en esa “agenda positiva”.
Mientras, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva ya se reunió con líderes de varios partidos para intentar retenerlos en la coalición ofreciéndoles ministerios y cargos públicos a cambio de su apoyo crucial. El objetivo es ganar la votación contra el impeachment en la Cámara de Diputados, sumamente parcelada, antes de que llegue al Senado, donde los partidarios de Temer podrían tener más fuerza.
Sin embargo, desde la oposición siguen una estrategia similar. El PMDB ya se contactó con varios partidos para ofrecerles cargo en un eventual gobierno de Temer si es que se concreta el “impeachment”.
En tanto, en caso de fracasar el operativo de captar votos en el Congreso, varios asesores de la presidenta esbozaron la alternativa de adelantar las elecciones generales y así salvar a la mandataria del juicio político. La idea no prosperó, hace un mes, pero el nuevo escenario podría hacer que la propuesta reviva, de acuerdo al diario “Folha de São Paulo”.