Django Reinhardt

Neuquén

Viendo por TV el conmovedor film “Django”, inspirado en la terrible etapa que hubo de atravesar el insigne músico y compositor -y además pintor- Django Reinhardt, perseguido por los nazis en la Francia ocupada y a expensas de solo salvar su vida a cambio de su música, vuelve a uno la reflexión sobre cómo pudo ser posible que en el seno del que ya desde el siglo anterior se consideraba el país más culto de Europa, Alemania, surgiera un pensamiento criminal digno de las peores épocas de la humanidad. Al cierre del film, la cámara se va alejando de las imágenes de cientos, miles de fotos de frente y perfil de gitanos que eran prontuariados por los nazis antes del pasaje a los campos de exterminio.

Allí se nos informa que en su memoria Reinhardt compuso “Réquiem para mis hermanos gitanos”, del que lamentablemente solo han podido hallarse unas pocas hojas de la partitura. En una de las escenas del film, un jerarca alude a él como “ese degenerado”, pues estaba claro que eso eran los gitanos para los nazis. Curiosamente, el jerarca ignoraba que los gitanos eran tan arios como ellos, o más aún siendo que está probado por los estudiosos de las lenguas que provinieron del Indostán realmente y no figuradamente como los nazis. De hecho, éstos eligieron la cruz gamada como emblema, un ya archiconocido símbolo hindú. También curiosamente, los inefables cuestionadores del Holocausto -que nunca faltan- omiten referirse a los seiscientos mil gitanos exterminados por los nazis.

Jorge A. Sabatini

DNI 8.850.113


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