Dolor y reclamo de justicia al recordar a las chicas
Se realizó una emotiva ceremonia en los olivillos, por los tres años del triple crimen. En Cipolletti hubo una marcha
CIPOLLETTI (AC).- «Nunca imaginábamos que íbamos a transitar por este camino, el camino de las piedras, de las espinas… No sabemos si ellas transitaron por acá, pero sí que las encontramos acá. Por eso cada vez que venimos, pensamos: ¿habrán pasado por este lado?, ¿pisaremos sus pisadas?. Es todo preguntarse».
Ofelia Mosconi de Villar, madre de Verónica, sigue sin encontrar respuestas. Apenas finalizó la emotiva ceremonia religiosa que se realizó ayer en los olivillos a tres años del hecho, recobró fuerzas para denunciar una vez más la «falta de decisión política» que impide el esclarecimiento del triple crimen.
También los González criticaron el lento accionar de la justicia. Ulises, padre de María Emilia y Paula, dijo que aún maneja nombres de personas a quienes considera «sospechosas», pero que se los está reservando.
«He aprendido en estos años que hay que tener una prueba muy contundente para que la justicia lo tome en serio. Hay que ver que hay gente que está muy sospechada, gente que anda libre todavía, que no se la ha tocado para nada. En su momento si la justicia se cruza de brazos, llegará el momento de decirlo», manifestó.
En la tarde de ayer, se cumplieron tres años de la desaparición de María Emilia y Paula González y Verónica Villar. Casi en el mismo horario en el que las jóvenes salieron a caminar, se realizó una ceremonia religiosa en los olivillos, donde aparecieron sus cuerpos.
«Lo primero que queremos hacer es un profundo silencio, porque no estamos para cantar. No queremos cantar. Pero si queremos gritar nuestra bronca, que se hace grito silencioso, que es el peor de los gritos. Porque pueden silenciar nuestra voz, pero no pueden quitarnos nuestra presencia. Presencia que hoy es aquí pedido de justicia y esclarecimiento». Las palabras del cura Gustavo Varela, y el penetrante silencio que prosiguió, marcaron el inicio del acto, que contó con la participación de unas 60 personas.
El sacerdote revistió la ceremonia de un ambiente especial. En primer lugar, le pidió a los presentes que recolectaran una piedra, «signo de dureza, de bronca, de los obstáculos que nos ponen en el camino, de la búsqueda permanente de justicia, de nuestro dolor», y que la depositaran al pie de la ermita. Luego, porque «también hay que seguir teniendo esperanza», solicitó que cada uno dejara una flor sobre las piedras, «signo de la primavera que llega, de que la vida vuelve, de que algo nuevo tiene que suceder».
La suavidad de las rosas cubrió todo el lugar y dejó ocultas, pero «presentes», las distintas piedras. «Así han sido estos tres años, de piedras en el camino y mucha dureza», dijo al culminar el acto Ulises González.
Mientras esto sucedía, en las calles de Cipolletti un reducido grupo de estudiantes universitarios marchaba en reclamo de justicia. Los jóvenes salieron desde la Facultad de Ciencias de la Educación y culminaron en la Plaza de la Justicia.
Hoy se prevé la realización de una radio abierta, desde las 18. También serán los universitarios quienes estarán detrás de esta actividad en la plaza, que servirá para difundir aún más la marcha que se realizará mañana.
La movilización organizada por los familiares para el sábado comenzará desde el Parque Norte y culminará en la Plaza central, donde se hará una ceremonia religiosa. Hasta ayer, había confirmado su presencia los padres de Sebastián Bordón, y la madre de Miguel Bru. También habrá familiares de víctimas de la región.