Dos cracks en busca de un grito sagrado
“Tenemos al mejor, hay que aprovecharlo. Con Lionel nos entendemos mucho, es fácil jugar con él”.
Son los dos mejores, los emblemas de sus seleccionados, aquellos destinados a cambiar, a modificar de cuajo el rumbo de un clásico rioplatense que se abre como único y emotivo. Lionel Messi y Diego Forlán llegan secos de gol al derby del sábado, pero son ellos los que levantan todas las expectativas. La Pulga es el crack indescifrable, el mejor pie del planeta, aquel que en su Barcelona es venerado y que por aquí recién aprenden a querer. Con 24 años y 60 partidos en el seleccionado, suma 17 tantos, pero sólo facturó uno en el Mundial de Alemania (decoró el resultado ante Serbia y Montenegro) y regresó de Sudáfrica 2010 con las forjas de goles vacías. Messi había arribado al continente africano como máximo candidato a quedarse con el Balón de Oro, pero la dolorosa eliminación ante Alemania lo dejó con las manos vacías y, a la inversa, le abrió las puertas de la gloria a Forlán, el platinado delantero charrúa que a fuerza de bombazos se metió en la historia del fútbol de su país, al ser el mejor jugador del Mundial, marcar cinco tantos y llevar a su seleccionado nada menos que hasta las semifinales, cuando incluso había entrado a la copa después de jugar un repechaje. Messi regresó de Sudáfrica para concretar una temporada de ensueño. Rompió marcas de todo tipo, se consagró campeón de la liga española y de la Champions League, por tercera vez, y volvió a ser galardonado como el mejor jugador del planeta. Forlán se transformó en el emblema de un Uruguay que recobró su mística futbolera, pero mientras su imagen crecía en el seleccionado, su aura se apagaba en el Atlético de Madrid. Es más, en la última temporada de la liga apenas marcó 8 veces en 32 juegos (Messi hizo 31 y el Kun Agüero 20 ) y desde marzo no sabe lo que es sacudir las redes. Esa “malaria” goleadora también le llegó con la Celeste, con la que no consigue gritar desde hace más de un año, en el partido de tercer y cuarto puesto contra Alemania. Desde entonces Cachavacha jugó 10 partidos sin suerte. La Pulga lleva cuatro tantos en el ciclo de Sergio Batista, pero todos fueron en cotejos amistosos, ya que en enfrentamientos oficiales no factura desde marzo de 2009 (4-0 ante Venezuela en eliminatorias). Lio llega al clásico tras un gran juego y muchas habilitaciones de gol. Diego no está en un buen momento y busca recuperarse. Ambos son la ilusión, de un lado y el otro del “charco”.
AP
Lio mostró un gran nivel ante Costa Rica y fue quien armó todas las jugadas de ataque.
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Son los dos mejores, los emblemas de sus seleccionados, aquellos destinados a cambiar, a modificar de cuajo el rumbo de un clásico rioplatense que se abre como único y emotivo. Lionel Messi y Diego Forlán llegan secos de gol al derby del sábado, pero son ellos los que levantan todas las expectativas. La Pulga es el crack indescifrable, el mejor pie del planeta, aquel que en su Barcelona es venerado y que por aquí recién aprenden a querer. Con 24 años y 60 partidos en el seleccionado, suma 17 tantos, pero sólo facturó uno en el Mundial de Alemania (decoró el resultado ante Serbia y Montenegro) y regresó de Sudáfrica 2010 con las forjas de goles vacías. Messi había arribado al continente africano como máximo candidato a quedarse con el Balón de Oro, pero la dolorosa eliminación ante Alemania lo dejó con las manos vacías y, a la inversa, le abrió las puertas de la gloria a Forlán, el platinado delantero charrúa que a fuerza de bombazos se metió en la historia del fútbol de su país, al ser el mejor jugador del Mundial, marcar cinco tantos y llevar a su seleccionado nada menos que hasta las semifinales, cuando incluso había entrado a la copa después de jugar un repechaje. Messi regresó de Sudáfrica para concretar una temporada de ensueño. Rompió marcas de todo tipo, se consagró campeón de la liga española y de la Champions League, por tercera vez, y volvió a ser galardonado como el mejor jugador del planeta. Forlán se transformó en el emblema de un Uruguay que recobró su mística futbolera, pero mientras su imagen crecía en el seleccionado, su aura se apagaba en el Atlético de Madrid. Es más, en la última temporada de la liga apenas marcó 8 veces en 32 juegos (Messi hizo 31 y el Kun Agüero 20 ) y desde marzo no sabe lo que es sacudir las redes. Esa “malaria” goleadora también le llegó con la Celeste, con la que no consigue gritar desde hace más de un año, en el partido de tercer y cuarto puesto contra Alemania. Desde entonces Cachavacha jugó 10 partidos sin suerte. La Pulga lleva cuatro tantos en el ciclo de Sergio Batista, pero todos fueron en cotejos amistosos, ya que en enfrentamientos oficiales no factura desde marzo de 2009 (4-0 ante Venezuela en eliminatorias). Lio llega al clásico tras un gran juego y muchas habilitaciones de gol. Diego no está en un buen momento y busca recuperarse. Ambos son la ilusión, de un lado y el otro del “charco”.
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