Dos psicólogos diseñaron los tormentos

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Los programas de “técnicas reforzadas de interrogatorio” fueron diseñados por dos psicólogos contratados que no tenían experiencia en interrogatorios o en lucha antiterrorista y fueron los artífices de las técnicas de tortura como el “submarino”, bofetadas en la cara y entierros simulados para prisioneros sospechosos de terrorismo.

Los dos psicólogos son mencionados en el reporte con los seudónimos de “Dunbar” y “Swigert”, pero han sido identificados por fuentes de inteligencia estadounidenses como James Mitchell y Bruce Jessen.

Uno de ellos, James E. Mitchell dijo ayer que un acuerdo de confidencialidad le impide confirmar su participación o defenderse plenamente.

Mitchell le dijo a AP en una entrevista telefónica desde su casa en Florida que el reporte de la comisión de inteligencia del Senado revela sólo parte de la realidad y presenta una narrativa falsa.

El reporte senatorial dice que una compañía dirigida por los dos psicólogos recibió un pago de 81 millones de dólares por la CIA.

El texto acusa también a la CIA de haber presentado “información incorrecta” entre 2002 y 2007 al Departamento de Justicia sobre el alcance y los efectos de la tortura, e impedir que el Congreso logre supervisar la aplicación de ese método de interrogatorio.

De esa forma, “la CIA impidió la supervisión por parte de la Casa Blanca y la toma de decisiones”, añade el informe.

La propia administración del programa de interrogatorios por parte de la CIA “complicó, y en algunos casos impidió” la acción de otros departamentos del Ejecutivo.

Además, un párrafo del informe señala que “la CIA coordinó el filtrado de información clasificada para la prensa, incluyendo información incorrecta sobre la eficacia” de los interrogatorios bajo tortura.

A su vez, el director de la CIA, John Brennan, insistió en que la aplicación de métodos brutales de interrogatorio ayudaron a prevenir atentados.

Brennan admitió que se cometieron errores, pero añadió que la revisión de los métodos iniciada por la propia CIA llegó a la conclusión de que esos brutales interrogatorios “produjeron inteligencia que ayudó a impedir ataques, capturar terroristas y salvar vidas”. (DPA/AFP)


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