“Droga, violencia y muerte”
En el programa “Desde el llano”, el párroco de la Villa La Cava explicaba que la droga que circula en abundancia entre los adolescentes y jóvenes tenía el pérfido efecto de acentuar el “sinsentido” de la vida de los precoces adictos, la falta de todo valor de su existencia y si sus vidas no valían nada, menos aún la del otro y por ello junto con la violencia con la que se resuelve cualquier conflicto aparece la muerte como punto final de rigor en cualquier controversia. Lamentablemente el diario les da toda la razón a esas reflexiones. En efecto en “La Nación” on-line del 16/5/2014, bajo el título “Con 17 años, apuñaló a un compañero en la puerta de la escuela”, el periodista José E. Bordon nos informa: “Un joven de 16 años murió a la salida del colegio nocturno al que asistía en la ciudad de Santa Fe; el atacante está prófugo aunque ya fue identificado por la policía”. En otro hecho conmocionante, en una ciudad que ya registra 60 asesinatos en lo que va del año, un joven de 17 años mató a otro de 16, a sólo tres metros de la puerta de ingreso a la escuela Luis María Drago, al norte del municipio, donde ambos estudiaban en el servicio primario nocturno… la discusión en el interior del aula fue violenta y ambos resolvieron continuarla en la vereda. Inútiles fueron los gritos tratando de evitar la segura pelea. El fiscal dijo que ambos jóvenes provenían de “barrios complicados, atravesados por la violencia y la droga, y de bajos recursos económicos”. El jefe policial a cargo del caso a su vez explicó que la pelea tuvo por fin resolver “cuestiones de barrio”. Obviamente ninguna cuestión de barrio ni de otro tipo latente entre chicos debe resolverse con la muerte, salvo que como en éste y múltiples casos idénticos el Estado no se ocupe de proyectar a víctima y victimario un futuro que valga la pena, donde la maldita droga esté ausente, sus viviendas sean dignas y la prevención de seguridad y justicia tengan la aptitud suficiente como para evitar que esta desgracia suceda una y otra vez, cada día, todos los días. Las autoridades no pueden quedar de brazos cruzados, la señora presidenta no debe enojarse cuando la Iglesia le dice que somos un país enfermo de violencia, porque la realidad se lo está demostrando, lo que debe hacer –una vez al menos– es aceptar el problema en su plenitud y adoptar urgentes, rápidas y eficaces medidas que pongan fin a esta matanza insensata, arrasar la droga que enloquece y mata, invertir en la real inclusión de la juventud sin esperanzas, acabando con la propaganda inútil y la insensatez, y destinando esos dineros a vivienda, trabajo joven e ir con lo tapones de punta contra el narcotráfico con decidida convicción, para iniciar el camino de cordura que nos aleje de la barbarie sin remedio. Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 San Martín de los Andes
Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 San Martín de los Andes
En el programa “Desde el llano”, el párroco de la Villa La Cava explicaba que la droga que circula en abundancia entre los adolescentes y jóvenes tenía el pérfido efecto de acentuar el “sinsentido” de la vida de los precoces adictos, la falta de todo valor de su existencia y si sus vidas no valían nada, menos aún la del otro y por ello junto con la violencia con la que se resuelve cualquier conflicto aparece la muerte como punto final de rigor en cualquier controversia. Lamentablemente el diario les da toda la razón a esas reflexiones. En efecto en “La Nación” on-line del 16/5/2014, bajo el título “Con 17 años, apuñaló a un compañero en la puerta de la escuela”, el periodista José E. Bordon nos informa: “Un joven de 16 años murió a la salida del colegio nocturno al que asistía en la ciudad de Santa Fe; el atacante está prófugo aunque ya fue identificado por la policía”. En otro hecho conmocionante, en una ciudad que ya registra 60 asesinatos en lo que va del año, un joven de 17 años mató a otro de 16, a sólo tres metros de la puerta de ingreso a la escuela Luis María Drago, al norte del municipio, donde ambos estudiaban en el servicio primario nocturno... la discusión en el interior del aula fue violenta y ambos resolvieron continuarla en la vereda. Inútiles fueron los gritos tratando de evitar la segura pelea. El fiscal dijo que ambos jóvenes provenían de “barrios complicados, atravesados por la violencia y la droga, y de bajos recursos económicos”. El jefe policial a cargo del caso a su vez explicó que la pelea tuvo por fin resolver “cuestiones de barrio”. Obviamente ninguna cuestión de barrio ni de otro tipo latente entre chicos debe resolverse con la muerte, salvo que como en éste y múltiples casos idénticos el Estado no se ocupe de proyectar a víctima y victimario un futuro que valga la pena, donde la maldita droga esté ausente, sus viviendas sean dignas y la prevención de seguridad y justicia tengan la aptitud suficiente como para evitar que esta desgracia suceda una y otra vez, cada día, todos los días. Las autoridades no pueden quedar de brazos cruzados, la señora presidenta no debe enojarse cuando la Iglesia le dice que somos un país enfermo de violencia, porque la realidad se lo está demostrando, lo que debe hacer –una vez al menos– es aceptar el problema en su plenitud y adoptar urgentes, rápidas y eficaces medidas que pongan fin a esta matanza insensata, arrasar la droga que enloquece y mata, invertir en la real inclusión de la juventud sin esperanzas, acabando con la propaganda inútil y la insensatez, y destinando esos dineros a vivienda, trabajo joven e ir con lo tapones de punta contra el narcotráfico con decidida convicción, para iniciar el camino de cordura que nos aleje de la barbarie sin remedio. Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 San Martín de los Andes
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora