El «efecto Venezuela» en Argentina: los tres frentes que definen el futuro de Vaca Muerta y los mercados
La baja del precio internacional del crudo pone a prueba la rentabilidad de las inversiones y el ingreso de dólares por exportaciones energéticas. Mientras el Gobierno apuesta a la mejora del clima para desplomar el Riesgo País, el análisis de Pablo Wende revela por qué el alivio global no llegará a los surtidores.
La estrepitosa caída de Nicolás Maduro en Venezuela, tras la intervención de la administración de Donald Trump, no es solo un hito geopolítico; es un cambio de reglas de juego inmediato para la economía argentina.
Según el economista Pablo Wende, el país entra en una paradoja: mientras la salida del régimen «limpia» la imagen de la región ante los inversores, el regreso de las reservas venezolanas al mercado global pone a Vaca Muerta ante un desafío de rentabilidad inédito.
El tablero global: del puerto de Caracas a la India y China
La magnitud del sismo se entiende por el peso de las reservas venezolanas: 303.000 millones de barriles. El solo hecho de que este gigante despierte ya presiona al barril WTI por debajo de los USD 60. Pero el impacto no es solo por volumen, sino por geopolítica.
Un informe de la consultora india Incred Capital revela que la caída de Maduro reconfigura la distribución del crudo en el mundo.
Según el análisis citado por Wende, habrá menos disponibilidad para China, en pleno choque de aranceles con Estados Unidos, y mayor volumen para la India, que busca desesperadamente reducir su dependencia de Rusia. Este «ajedrez» de suministros es el que está traccionando el precio a la baja, amenazando la rentabilidad de los proyectos no convencionales si el valor se instala cerca de los USD 50.
La decisión de Washington no fue azarosa. Mantener el precio de la gasolina bajo en Estados Unidos es vital para Trump, especialmente porque 2026 es un año electoral. Un combustible barato no solo favorece al consumidor norteamericano, sino que contribuye a la estabilidad de precios, lo que le da margen a la Reserva Federal (FED) para profundizar la baja de tasas.
Para la Argentina, este dato es crucial: una FED más «laxa» y un escenario regional más estable son el combo perfecto para que el país recupere el crédito. En Wall Street ya se habla de «estar en el vecindario correcto».
La caída de Maduro permite que Latinoamérica sea vista nuevamente como un destino confiable, lo que podría llevar al Riesgo País a perforar finalmente la barrera de los 500 puntos básicos.
La paradoja del surtidor: ¿por qué la nafta no baja en la región?
A pesar del desplome internacional del crudo, el escenario en los surtidores locales se mantiene ajeno a la tendencia global. Según el análisis de Pablo Wende, existe una distorsión marcada: los precios de la nafta y el gasoil en Argentina se ubican actualmente entre un 10% y 15% por encima de la paridad de importación.
Wende explica que esta desconexión tiene motivos internos definidos. Por un lado, YPF precisa recomponer sus márgenes operativos; por el otro, el peso de los impuestos relacionados a la venta de combustibles, que han continuado su ajuste al alza.
Esta combinación de factores genera una situación particular para la industria: hoy es «mejor negocio vender en el mercado interno» que exportar, lo que elimina los incentivos para que las petroleras trasladen la caída del precio internacional al público.
En definitiva, el beneficio de un barril más barato queda absorbido por la recomposición empresarial y la recaudación fiscal.
Bonos y vencimientos: la semana clave de Luis Caputo
En este clima de optimismo financiero, el Gobierno enfrenta este viernes pagos de deuda por USD 4.200 millones. La voluntad de pago es total, pero el equipo de Luis «Toto» Caputo aún debe asegurar unos USD 2.000 millones restantes.
La expectativa de una transición ordenada en Venezuela actúa como un «viento de cola»: si los inversores internacionales perciben una región más segura, las chances de que bancos extranjeros aporten el financiamiento faltante crecen exponencialmente.
Es decir que mientras el Bitcoin se mantiene firme arriba de los USD 90.000, la Argentina apuesta a que el fin de la era Maduro sea la llave para consolidar su propio despegue económico.
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