¿Hay recesión en Argentina?: qué muestran los datos del Indec sobre el mercado laboral y los salarios
La actividad económica acumuló un avance interanual del 2,3% en el primer trimestre, alejando los fantasmas de una recesión técnica. Sin embargo, el impacto en la calle es dispar por la baja demanda de mano de obra en los rubros que lideran la suba y un fuerte avance de la informalidad.
Los últimos datos del INDEC encendieron el debate sobre el verdadero estado de la economía argentina y su impacto real en el bolsillo. Durante el primer trimestre de 2026, la actividad económica registró un incremento del 2,3% interanual y una suba del 0,7% respecto al trimestre anterior.
Este sendero positivo disipa técnicamente el escenario de una recesión en Argentina, aunque la percepción en la calle mantenga una marcada distancia con las estadísticas oficiales.
La coyuntura económica y la paradoja del mercado laboral fueron analizadas en diálogo con RÍO NEGRO RADIO por el periodista especializado Pablo Wende, quien desmenuzó la compleja convivencia entre variables macroeconómicas estables, el freno al consumo minorista y la pérdida del poder adquisitivo.
¿Hay recesión en Argentina?: los sectores que empujan la economía y los que siguen planchados
La dinámica del crecimiento económico actual presenta una marcada dualidad. El avance de la actividad está traccionado de manera casi exclusiva por sectores primarios que, por su naturaleza, no demandan grandes volúmenes de nuevos puestos de trabajo. Las estadísticas reflejan que la agricultura trepó un 18%, la pesca escaló un 27% y la minería se expandió un 12,3%. En contraste, los rubros industriales y comerciales, que concentran la mayor cantidad de mano de obra intensiva, continúan planchados o en terreno negativo: la construcción apenas creció un 2,5%, el comercio cayó un 0,3% y la industria manufacturera se contrajo un 1,7%.
Los sectores que crecen son los que generan poca mano de obra. Todos los sectores que generan mucha mano de obra están para abajo o estancados, y los que tienen poca mano de obra intensiva, volando».
Pablo Wende.
«Definitivamente la economía argentina no está en recesión», explicó Pablo Wende y detalló que las definiciones técnicas exigen trimestres consecutivos en baja, algo que no viene sucediendo. No obstante, el analista remarcó la grieta existente entre los sectores que vuelan y los que generan empleo: «Los sectores que crecen son los que generan poca mano de obra. Todos los sectores que generan mucha mano de obra están para abajo o estancados, y los que tienen poca mano de obra intensiva, volando».
Esta asimetría se traslada de forma directa al poder adquisitivo. Si bien en abril los salarios mostraron un avance del 3,7% general frente a una inflación del 2,6% —marcando el primer mes de recuperación real en un largo período—, la deuda histórica sigue siendo el principal escollo.
El salario real arrastra una pérdida del 10% en el último año y se ubica un 30% por debajo del pico registrado en 2017. «Con un mes no alcanza. Claramente no alcanza. Esto tiene que continuar, tiene que acelerarse», advirtió Wende, quien precisó que en los comercios «se detuvo la caída, están medio planchados, todavía no están recuperando».
Preocupación por el empleo: por qué crece la informalidad laboral y el «enanismo fiscal»
La aparente estabilidad del índice de desempleo, que se ubicó en un 7,8%, esconde una alarmante pérdida en las condiciones de inserción laboral en el país. El subempleo demandante trepó al 11%, lo que significa que casi el 19% de la población económicamente activa (una de cada cinco personas) tiene problemas de inserción laboral o trabaja menos horas de las que desearía.
El dato más complejo radica en el severo retroceso del empleo registrado y formal, que pasó de representar el 58% al 55,5% del total de los trabajadores en apenas un año, provocando un salto correlativo de la informalidad laboral hasta el 44,2%.
La pérdida de puestos laborales en ramas fabriles empujó a miles de personas hacia el cuentapropismo, el transporte a través de aplicaciones o los microemprendimientos de subsistencia bajo el fenómeno que en los años 90 se denominó como «enanismo fiscal», acuñado por el entonces titular de la DGI, Carlos Tacchi, donde los contribuyentes evitan expandirse comercialmente para no cambiar de categoría impositiva.
Wende graficó con dureza este fenómeno de transformación forzada: «Casi el 45% de la gente que trabaja en Argentina lo hace en el sector informal. Esto es una lectura muy fuerte de cómo cambió la modalidad laboral y los problemas que está habiendo en sectores formales, especialmente en fábricas. El tipo que dejó de trabajar en una fábrica y tenía un sueldo, aportes y cobertura social… el resto hace lo que puede».
El futuro del dólar y las reservas: la estrategia del Gobierno para blindarse ante los vencimientos
En el plano cambiario, junio marcó el final de la pax que dominó la primera parte del año. Los dólares financieros y el mercado informal quebraron la barrera de los $1.500, moviéndose un 5% al alza en un mes donde se proyecta una inflación inferior al 2%. Pese a la presión sobre la brecha, el Banco Central ya sobrepasó su meta anual al acumular compras por casi US$11.000 millones.
Para la segunda mitad del año, la estrategia oficial mutará: el foco no estará en adquirir divisas en el mercado de cambios, sino en blindar la caja a través de la emisión de deuda internacional mediante préstamos con garantía del BID y el Banco Mundial por US$5.000 millones, con miras a afrontar los exigentes vencimientos de US$20.000 millones que esperan en el horizonte financiero.
«El objetivo en esta segunda parte no es comprar dólares en el mercado, sino es conseguir dólares a través de la emisión de deuda. El gobierno busca hacer caja y conseguir financiamiento para evitar sorpresas», analizó Wende.
Finalmente, el economista repasó las visiones de exministros de la Nación como Domingo Cavallo, Nicolás Dujovne y Martín Redrado, quienes coinciden en respaldar el sendero del ajuste fiscal y el control monetario, pero reclaman mayor muñeca política, apertura hacia los gobernadores de las provincias y reformas estructurales urgentes.
Entre las principales advertencias, Cavallo enfatizó que el superávit se logró «a costa de descuidar totalmente la infraestructura, lo que atenta contra el crecimiento futuro», al tiempo que criticó las trabas cambiarias remarcando que el éxito de la convertibilidad no fue el uno a uno, sino la total libertad de movimientos de capitales.
Por su parte, Dujovne señaló la necesidad de asegurar el respaldo político de figuras clave como Scott Bessent o el Tesoro de los Estados Unidos antes del año electoral para dar certeza cambiaria. Martín Redrado propuso flexibilizar normativas para que las entidades financieras puedan volcar al mercado de créditos hipotecarios y productivos los más de US$40.000 millones que hoy descansan en los depósitos bancarios, utilizando además recursos de la ANSES para dinamizar el sistema.
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