Ingresos rezagados y crédito caro: las dos trabas que frenan el consumo
El salario privado registrado quedó por debajo de la inflación en el último año, una brecha que limita la recuperación del consumo y la actividad. Los analistas advierten que sostener la baja de la inflación será clave para recomponer el poder adquisitivo.
El INDEC confirmó que a julio de este año los salarios del sector privado crecieron por debajo de la inflación, lo cual valida la argumentación de los analistas privados que identifican a esta dinámica como una de las causas centrales de la debilidad económica.
Los salarios no se recuperan y frenan la reactivación
El órgano estadístico informó que las remuneraciones del sector privado registrado en el séptimo mes del año subieron 29,7%, cuatro puntos menos que el costo de vida acumulado, que fue de 33,8%.
En tanto, los salarios de los empleados públicos mejoraron 31%, con lo cual cedieron 2,8 puntos respecto de la inflación y sufrieron menos que los privados.
Por su parte, los ingresos del sector no registrado aumentaron 59,9%, más de 20 puntos por encima de la inflación. Cabe apuntar que este cálculo se realiza a partir de declaraciones directas de los encuestados y tiene un rezago de cinco meses.
Los datos oficiales van a contramano del discurso oficial que afirma una recuperación de los salarios privados y que, además, hace hincapié en la baja de los sueldos del sector público como un resultado deseado para bajar el gasto.
Sin embargo, los números del INDEC marcan que las remuneraciones privadas cayeron mucho más que las del sector público.
Si se toma exclusivamente el mes de julio, se observa que los salarios privados registrados subieron 2,3% y los del sector público 3%. En ambos casos se ubicaron por sobre la inflación del mes (2,1%), lo cual muestra una leve recuperación del poder adquisitivo. Para los informales, la mejora fue de 3,9%.
Los analistas económicos marcan que la débil recuperación del poder de compra de las remuneraciones del sector privado es la causa principal de la meseta en la que se encuentran el consumo y la producción. Asimismo, resulta un factor decisivo en el aumento de la morosidad familiar que en julio había trepado al 12,8%.
Los porcentajes de aumento salariales estuvieron por debajo de los intereses que se cobran por los créditos, lo cual restringe aún más la capacidad de repago de los deudores.
El economista Diego Piccardo, de Libertad y Progreso, destacó que con el resultado de julio se frenó la caída de 3% salarial que se había acumulado desde septiembre de 2025. Esta caída también coincidió con una baja del nivel de actividad y un aumento del desempleo.
Por su parte, Santiago Casas, jefe de EcoAnalytics, advirtió que “no hay que sobreactuar el dato” porque “la recuperación todavía es marginal y los salarios registrados acumulan una caída real del 2,8% en los últimos doce meses”.
Casas enfatizó que “la debilidad de la actividad económica ligada al mercado interno, donde se concentran los sectores más intensivos en empleo, sigue siendo un límite para la recuperación de los ingresos laborales privados”.
Ambos profesionales sostienen que mantener el descenso de la inflación será fundamental para que la recuperación de los salarios se consolide en los próximos meses.
Las proyecciones realizadas por el Gobierno marcan un ritmo inflacionario promedio de 1,4% mensual, con lo cual una mejora salarial debiera ser de al menos 5% por trimestre para que cambie la ecuación.
Corresponsalía Buenos Aires
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