Las tres emprendedoras que se animaron a lo impensado: crear una yerba mate neuquina

Julieta Páez, Leticia Lázzaro y Anahí Lázzaro crearon “80º”, una yerba mate orgánica, sin TACC y certificada por el Instituto Nacional de la Yerba Mate. El medio ambiente, lo autóctono, y la búsqueda de sabores detrás del ritual más argento.

La marca logró el aval del Instituto Nacional de la Yerba Mate. Foto: Oscar Livera.

Cuando un emprendedor encuentra la manera de resolver un problema, y se da cuenta de que podría haber alguien dispuesto a pagar por esa solución innovadora, entonces acaba de suceder el milagro: acaba de crearse valor.

Tal fue la experiencia de Julieta Páez, Leticia Lázzaro y Anahí Lázzaro, mendocinas de origen y neuquinas por adopción, creadoras de “80º”, una yerba gourmet y orgánica.

“Yo soy de profesión geóloga, en ese momento hace icho años estaba en la facultad y como todo estudiante vivía con el mate, y bueno, empecé con muchos problemas de acidez” recuerda Julieta. “Un día de visita en Mendoza, mi tía tenía unas hierbas orgánicas y me dijo ¿por qué no probás? Probé y dije, está bueno” agrega.

Así surgió la idea de traer hierbas a Neuquén y comenzar a explorar. Al llegar, Leticia y Anahí decidieron acompañar esa búsqueda, y así nació “Mate Gourmet”, un sitio desde el que comenzaron a comercializar localmente distintas marcas y blends de yerbas orgánicas y sin TACC, que ya existían en otros lugares del país.

“Empezamos con una marca muy conocida que se llama ‘Mate & Co’, vendiendo entre nuestros amigos y conocidos. Además trajimos yerbitas saborizadas que acá no conocía nadie, y empezamos a crecer”, recuerda Leticia.

Al llegar la pandemia volcaron el emprendimiento primero a los regalos y desayunos personales, y más tarde al segmento empresarial y corporativo. “En ese momento nos dimos cuenta de que para ir por más necesitábamos capacitarnos, entender todo el proceso”, relata Leticia.

Con esa premisa llegó la alianza estratégica con la sommelier de yerba mate Karla Johan, oriunda de Misiones. Luego viajaron a Misiones donde visitaron distintos establecimientos productivos y se interiorizaron de las instancias necesarias para la certificación ante el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

Esa experiencia fue determinante para el nacimiento de la marca propia. “Además del carácter orgánico, teníamos la intención de explorar sabores” recuerdan Leticia y Julieta. Comenzaron con coctelería de yerbas y tardes de cata similares a las que organiza un somellier de vinos, y luego llegó un estudio de mercado que confirmó la decisión.

En términos técnicos, 80 °C es la temperatura recomendada para preparar un mate que conserve sus aromas, sabores y propiedades. A partir de ese concepto, construyeron una identidad que resalta el equilibrio y el disfrute del ritual social más argento: el mate.

Ana es licenciada en marketing y Leticia trabajó ocho años para un banco. Las tres entendieron que era momento de “dejar todo” para apostar por el emprendimiento propio.

“Con el asesoramiento de la somellier de yerbas, elegimos una molienda que es pura hoja, no tiene palo, y no tiene nada de polvo. Y es una molienda intermedia con diferentes tamaños de hoja, lo que es determinante para el sabor” cuentan Leticia y Julieta.

El objetico fue cuidar la durabilidad, lo natural y el cuidado del medioambiente, con lo cual fue clave encontrar un establecimiento en Misiones que respetara al máximo el proceso de producción. “La yerba 80º tiene un estacionamiento de 24 meses, natural. El proceso de secansa es muy particular, evita la combustión, lo que ayuda a la no contaminación del medio ambiente y hace que la yerba no tenga ese dejo ahumado que tienen las marcas comerciales”, explican.

Por ley, la yerba mate debe ser envasada en origen, por esa razón el cuidado del envase era otra de las premisas.

“El envase quisimos hacerlo en papel compostable, sin plástico, para sostener la conciencia ambiental a lo largo de toda la línea de producción, desde la plantación hasta el envase final”, se enorgullecen las emprendedoras. Además del cuidado de lo orgánico, de lo estético y del sabor, también hay arte: un artista neuquino plasmó en un cuadro la relación entre el agua y la tierra, y esa obra está plasmada en el envase de 80º Grados.


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