Reservas, deuda y actividad económica: las cuatro variables del plan económico de Javier Milei

Pese a la consolidación de la inflación en torno al 1,7% mensual, la desaceleración en las compras de divisas del Banco Central, la contracción en la industria y los vencimientos de deuda hacia 2027 abren un escenario de cautela para la política económica nacional.

Por Redacción

El presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo: el Gobierno busca consolidar la desinflación y el equilibrio fiscal mientras sigue de cerca el nivel de reservas y la actividad productiva. (Foto: gentileza)

El programa macroeconómico del presidente Javier Milei ingresó en una etapa de equilibrio fino donde la estabilidad financiera convive con una actividad productiva dispar. Si bien el proceso de desinflación arrojó en agosto un incremento de precios del 1,7% mensual —el registro más bajo en catorce meses— y el riesgo país se mantiene en la franja de los 490 puntos básicos, la desaceleración en el ritmo de compras de divisas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el rezago de sectores intensivos en mano de obra configuran un cuadro de seguimiento prioritario para el Palacio de Hacienda.

De acuerdo con un relevamiento a consultoras de mercado y las proyecciones oficiales, la marcha del plan económico enfrenta cuatro frentes determinantes en su horizonte financiero y productivo.

Ritmo dispar en el Banco Central: compras en baja y salida de divisas


El frente externo muestra una recomposición del balance del Banco Central, cuyas reservas netas alcanzaron un estimado de 10.000 millones de dólares y las brutas líquidas rozaron los 28.000 millones de dólares. Sin embargo, la autoridad monetaria experimentó una sensible baja en el ritmo de absorción de divisas durante las primeras semanas de septiembre, promediando compras diarias de entre 12 y 14 millones de dólares, los niveles más acotados del año.

A esta menor tracción en el mercado de cambios se sumó el flujo de pagos privados. Entre enero y agosto, las empresas giraron al exterior más de 3.700 millones de dólares en concepto de distribución de utilidades y dividendos retenidos, aprovechando los esquemas de flexibilización cambiaria. Aunque las colocaciones de deuda en el mercado de capitales por parte de firmas energéticas y provincias aportaron divisas frescas, la capacidad del Central para acelerar la acumulación de reservas continúa limitada por la política de sostenimiento del tipo de cambio.

El calendario de vencimientos de deuda y el costo del financiamiento


El programa financiero del ministerio de Economía exige garantizar acceso a liquidez para cumplir los compromisos soberanos. Las estimaciones técnicas señalan que el Tesoro Nacional requerirá adquirir cerca de 6.000 millones de dólares al BCRA y emitir títulos en los mercados por unos 8.000 millones de dólares para cubrir los servicios correspondientes al ejercicio 2027.

La estrategia oficial priorizó la colocación de deuda en moneda local e instrumentos Bonares, evitando comprometer emisiones directas de títulos globales a plazos que excedan el actual mandato presidencial. Esta absorción en la plaza doméstica se da en un contexto internacional exigente, condicionado por los rendimientos de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos cercanos al 5% anual y la volatilidad en las cotizaciones internacionales de la energía.

Contracción fabril y revisión a la baja del crecimiento del PBI


El pulso de la economía real constituye el área más rezagada del esquema general. Los últimos informes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reflejaron que la industria manufacturera se contrajo 5% mensual desestacionalizado en julio, mientras que la construcción retrocedió un 4,6%, ubicándose en pisos de actividad similares a los de mediados de 2024.

Este freno en los distritos urbanos impactó en las previsiones generales del Producto Bruto Interno (PBI). En el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el BCRA, los analistas redujeron la expectativa de crecimiento anual desde un 2,7% preliminar hacia un 2,1%. La dinámica revela una economía a dos velocidades: mientras la balanza comercial proyecta un superávit de hasta 25.000 millones de dólares impulsado por la minería y el polo hidrocarburífero, el consumo masivo y el empleo registrado siguen sin reflejar una recuperación simétrica.

El ancla del superávit fiscal frente al piso de la inflación


El compromiso innegociable de la administración nacional radica en el déficit cero. No obstante, la merma en la actividad económica y la quita de gravámenes específicos presionan sobre los ingresos tributarios, obligando a sostener una rígida disciplina en el gasto público para preservar las cuentas primarias.

En materia de precios, el Índice de Precios al Consumidor acumuló una variación de 21,3% en lo que va de 2026. Aunque la desaceleración del índice general se apoya en caídas estacionales de rubros como indumentaria y turismo, la inflación núcleo se mantuvo en 1,8%, evidenciando la dificultad técnica de perforar el umbral del 1,5% mensual sin relajar el esquema monetario ni convalidar saltos en el tipo de cambio.

Con información oficial y de Infobae.


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