De una pequeña inmobiliaria familiar a diseñar ciudades en la Patagonia
Desde una oficina en General Roca hasta liderar urbanizaciones clave en el mapa energético del país, la historia de Terbay combina tradición, innovación y una visión que siempre se adelantó a su tiempo.
La historia de Terbay comienza en 1965, cuando el martillero José Mariano “Coco” Terbay fundó una pequeña inmobiliaria en General Roca. Aquel primer paso no solo marcó el nacimiento de una empresa, sino también de una forma de entender el negocio: con cercanía, compromiso y una mirada social sobre el acceso a la tierra.

Años más tarde, su hijo Javier Terbay se sumó a la firma con apenas 14 años, iniciando un recorrido que lo llevó a consolidar la segunda generación al frente de la empresa. Ese espíritu de empezar desde abajo se mantuvo como una marca familiar: todos sus integrantes atravesaron ese proceso, formándose desde muy jóvenes dentro de la estructura y luego asumiendo roles de conducción.
Hoy, la tercera generación tiene un rol central en esta nueva etapa. Ulises Terbay, abogado, martillero y corredor público, encabeza el área jurídica de la firma, mientras que Facundo Terbay está a cargo de la administración general y la ejecución de obras. Juntos, impulsan una etapa de expansión que posiciona a la empresa mucho más allá de su origen como inmobiliaria tradicional.
Con el paso del tiempo, la firma evolucionó hacia un modelo integral. De intermediar operaciones inmobiliarias pasó a desarrollar proyectos propios y, en paralelo, a consolidarse también como un estudio jurídico especializado. La incorporación del área legal —impulsada por la tercera generación— permitió brindar un servicio completo que abarca sucesiones, divisiones de bienes, regularización dominial, divorcios y todo tipo de gestiones vinculadas a la propiedad. A eso se suman pericias y tasaciones judiciales, consolidando una estructura profesional que hoy distingue a la empresa en el mercado.
Ese enfoque integral se complementa con uno de los sellos más fuertes de Terbay: su política de financiación. A diferencia de la mayoría del sector, la firma ofrece planes de hasta 60 cuotas sin interés, tanto en pesos como en dólares. Esta modalidad, poco frecuente en el rubro, permitió que muchos proyectos se caractericen por su accesibilidad y por abrir oportunidades reales de acceso a la tierra.
Un ejemplo concreto es el desarrollo que actualmente llevan adelante en Cervantes, con más de 400 lotes financiados en cuotas accesibles a largo plazo. La lógica es clara: adaptar los proyectos al poder adquisitivo de la gente y no al revés. Esa misma mirada estuvo presente en iniciativas anteriores como Almas Azules, el primer barrio interfuerzas destinado exclusivamente a personal policial y de fuerzas de seguridad, diseñado en función de sus posibilidades económicas. La experiencia se replicó luego en otros desarrollos similares, consolidando una línea de trabajo con fuerte impronta social.
A lo largo de su trayectoria, Terbay no solo desarrolló proyectos en el Alto Valle, sino que también expandió su presencia a otras regiones del país. La empresa cuenta con desarrollos en Bariloche, Neuquén y Buenos Aires, consolidando una mirada federal que hoy se potencia con iniciativas de mayor escala.
El gran punto de inflexión llegó con la apuesta por la costa atlántica rionegrina, particularmente en Punta Colorada. Mucho antes de que la zona fuera considerada estratégica, la empresa decidió invertir y proyectar allí. Lo que en ese momento era un territorio prácticamente sin desarrollo, hoy aparece como uno de los puntos clave del crecimiento energético del país.
La llegada de inversiones vinculadas a Vaca Muerta, con proyectos de infraestructura portuaria y energética, posiciona a Punta Colorada como un nodo central en el futuro productivo argentino . En ese contexto, Terbay no solo anticipó el proceso, sino que hoy lidera proyectos de urbanización en la zona.
Urbanizaciones como Costa Dorada o desarrollos como Macizo Cinco reflejan una lógica que excede lo inmobiliario. La empresa apunta a construir ciudades planificadas, con integración de espacios residenciales, comerciales e industriales, pensadas para acompañar el crecimiento de manera ordenada.
“Punta Colorada es algo que trasciende lo inmobiliario: es un proyecto a escala país. Nosotros entendimos temprano el potencial del lugar y hoy apuntamos a ordenar ese crecimiento, a crear una ciudad planificada que acompañe todo lo que se viene en materia energética”, resume Javier Terbay.
En estos desarrollos, además, se incorpora una mirada moderna del urbanismo, con participación de especialistas que trabajan en la integración con el entorno natural, la generación de espacios verdes y la planificación sustentable. El objetivo es claro: no replicar modelos desordenados, sino crear espacios donde la gente quiera vivir, trabajar y desarrollarse.
A 60 años de su fundación, Terbay es hoy una empresa que combina tradición familiar con innovación constante. Desde aquella pequeña inmobiliaria de barrio hasta los desarrollos urbanos que hoy proyecta, el recorrido muestra una evolución sostenida, apoyada en valores claros.
Y resumen quienes hoy la lideran: “la esencia sigue siendo la misma: facilitar el acceso a la tierra, acompañar a las personas en sus proyectos y construir oportunidades donde otros todavía no miran”.
Contacto y presencia
La firma continúa operando desde General Roca, con alcance regional y nacional.
Instagram: @terbay_prop
Correo: terbayprop@gmail.com
Consultas: 2984-280518
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