¿Ya no rinde cruzar la cordillera? Qué cambió en los comercios locales que frenó los viajes a Chile
La estabilidad del dólar y la normalización del stock interno desalentaron las ventajas de viajar al país vecino para buscar tecnología o neumáticos. Las razones del vuelco en los mostradores nacionales.
La macroeconomía argentina ingresa en un escenario donde el sostenimiento del tipo de cambio empezó a redefinir las decisiones de consumo de los ciudadanos. Con un dólar que se mantiene estable en torno a los $1.500 desde hace dos años frente a una inflación que acumuló variaciones considerables, el fenómeno del «peso caro» generó un fuerte impacto real en los mostradores locales y modificó drásticamente las conductas comerciales en las regiones de frontera como Chile.
Para explicar las razones detrás de este cambio de escenario, el periodista especializado en economía Pablo Wende analizó en Río Negro Radio los factores internos que desactivaron el atractivo de los centros comerciales trasandinos.
El especialista señaló que, en lo que va de este 2026, el flujo de argentinos que cruza la cordillera con fines netamente comerciales sufrió una fuerte baja cercana al 50% en comparación con el período anterior. Así se desprende de datos oficiales del Servicio Natural de Turismo de Chile (Sernatur).
El factor stock: de la escasez de tecnología a la variedad en los comercios locales
El factor determinante que modificó la conducta de los compradores de la región radica en la eliminación total de las restricciones operativas de oferta y de las cuotas de importación en el mercado interno. Esta flexibilización permitió normalizar por completo los inventarios en rubros sensibles que antes empujaban a los usuarios a cruzar la frontera por estricta necesidad logística.
«Durante mucho tiempo acá lo que hubo era falta de productos en televisores, computadoras, celulares y electrodomésticos; no tenías producto o lo que conseguías era a cuentagotas y carísimo porque no había oferta», graficó Wende para explicar el auge del período previo.
Durante mucho tiempo acá lo que hubo era falta de productos en televisores, computadoras, celulares y electrodomésticos»,
Pablo Wende.
Según el análisis del especialista, el desabastecimiento obligaba a los consumidores cordilleranos a viajar a Chile hasta para necesidades básicas de mantenimiento automotor: «Había que viajar a Chile hasta para comprar neumáticos. No había neumáticos, entonces tenías que viajar».
Sin embargo, el panorama actual exhibe una realidad contrapuesta en los comercios locales. «Lo que pasó ahora es que ya no hay restricciones de oferta. Ahora hay neumáticos, ahora hay electrodomésticos, ahora hay celulares, ahora hay heladeras, hay de todo; y al haber más variedad y más oferta los precios tienen que caer porque si no la gente no lo compra», puntualizó el analista.
Neumáticos y electrodomésticos: los precios en dólares que cayeron a la mitad
El encarecimiento relativo de la Argentina en dólares generó distorsiones marcadas en sectores como la hotelería, la indumentaria y la gastronomía, segmentos que continúan exhibiendo valores elevados en la comparación internacional. Pese a esto, en el sector de los bienes durables de alta tecnología y equipamiento para el hogar se produjo el fenómeno inverso, registrándose bajas nominales muy pronunciadas en moneda extranjera.
«Los neumáticos valen hoy, deben salir 50% menos en dólares que hace un año o dos años. Y lo mismo con todo, con celulares», subrayó Wende en su columna, puntualizando que existen electrodomésticos de alta gama que en términos de moneda dura se redujeron a la tercera parte de su valor de lanzamiento debido a la libre competencia.
Bajo estos nuevos parámetros de precios, la ecuación matemática para los residentes locales modificó su conveniencia. Aunque persistan diferencias marginales a favor de las tiendas chilenas debido a sus menores aranceles de importación, el achicamiento de la brecha real hace que la operación pierda sentido financiero al computar los costos fijos asociados al traslado.
«La diferencia debe ser mucho más chica que antes. Probablemente siga habiendo alguna diferencia pero bueno, tenés que viajar, eso te implica también por ahí parar allá y pagarte un hotel y la nafta y cruzar. No es tan sencillo», concluyó el especialista, marcando que los viajes actuales recuperaron un perfil netamente turístico o recreativo.
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