EE. UU. esperaba en vilo el “cierre” del gobierno

El Senado rechazó una ley que otorga fondos, pero exige a Obama postergar el plan de salud. El presidente se niega.

Redacción

Por Redacción

AP

WASHINGTON (Télam/AFP).- Millones de estadounidenses dejarán a partir de hoy de percibir ingresos y acceder a varios servicios públicos debido a que demócratas y republicanos no lograban acordar anoche un nuevo presupuesto y evitar así el “cierre” inminente del gobierno federal, el primero en 17 años, los que ya causó una fuerte caída de la bolsa.

El Senado estadounidense rechazó ayer un proyecto de ley de la Cámara de Representantes que podría haber evitado un cierre parcial del gobierno pero a la vez habría retrasado la reforma sanitaria del presidente Barack Obama, lo cual no es aceptable para el mandatario ni los demócratas. La cámara alta rechazó la ley por 54 votos frente a 46, horas antes de que el gobierno se quede sin dinero para operar si el Senado y la Cámara de Representantes no se ponen de acuerdo en una ley de presupuesto de corto plazo.

La Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, debe evaluar ahora si permite que el gobierno se quede sin fondos o le ofrece un plan alternativo que no incluya nuevos esfuerzos por minar el “Obamacare”.

La líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, trataba anoche de reunir los votos suficientes para convencer a los republicanos de aprobar antes de la medianoche una resolución que permita seguir financiando el gobierno .

El presidente de EE. UU., Barack Obama, ya había planteado que no estaba “resignado en absoluto” a un “cierre” parcial del gobierno federal. Además, agregó que haga lo que haga el Congreso, la reforma de salud seguirá imponiéndose. “Una parte importante de la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible entra en vigor mañana (por hoy), no importa lo que el Congreso decida hacer”, sentenció . El mandatario acusó luego de irresponsables a los republicanos por poner en riesgo la leve mejoría de la economía con sus bloqueos parlamentarios.

A medianoche terminó el año fiscal estadounidense y, debido a que no hay acuerdo presupuestario, no habrá fondos para las actividades no esenciales. Ese cierre obligaría a mandar a casa a casi 800.000 funcionarios y podría costar más de 1.000 millones de dólares a las arcas públicas.

La parálisis en el Congreso también afecta las negociaciones por el techo de deuda, cuyo límite se superará el 17 de octubre, momento en que el Tesoro de Estados Unidos dispondrá solo de 30.000 millones de dólares para cumplir con sus obligaciones.

Un cierre prolongado del gobierno federal y una cesación de pagos tendrían un efecto dominó que va mucho más allá de Washington, ya que afectaría a los mercados financieros, elevaría la tasa de desempleo y desaceleraría el tímido crecimiento, según economistas.

La parálisis está llegando a tal extremo que grupos empresariales afines a los republicanos demandaron a sus correligionarios que aprueben el nuevo presupuesto aún cuando no logren frenar el “Obamacare”, la reforma con la que el presidente dotó de seguro médico a todos sus compatriotas.

En esta pelea, las encuestas favorecen a Obama. Según el último sondeo de CNN, un 46% culparía a los republicanos por el cierre del gobierno, mientras que un 36% consideraría responsable a Obama y un 13% a ambas partes por igual.


AP

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