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EE. UU.-Irán: ¿cómo sigue la pelea?

Más que guerra abierta, será un enfrentamiento a varios rounds. Tras el asesinato del general iraní y el bombardeo de represalia de Teherán, los expertos prevén acciones en Irak, Medio Oriente, la industria petrolera y ciberataques.

El histórico conflicto que mantienen desde los años 80 EE. UU. e Irán tuvo un nuevo capítulo esta semana y alcanzó picos de tensión pocas veces vistos, que hicieron temer incluso una guerra abierta. El presidente Donald Trump ordenó el asesinato sin precedentes del principal general de Irán, que junto a sus aliados ha jurando venganza, que comenzó a cumplirse con un mediático bombardeo a bases iraquíes que albergan tropas estadounidenses. Pero los iraníes -aunque tienen amplios arsenales y están a una corta distancia de los soldados estadounidenses desplegados en Siria, Irak y el golfo Pérsico- hasta el momento prefirieron ser cautelosos antes de lanzar un ataque masivo en represalia, que podría desatar un conflicto mucho más grande.

La ejecución de Qasem Soleimani en Bagdad mostró que el presidente estadounidense Donald Trump está dispuesto a ejercer el poderío militar de su país de una manera drástica e impredecible.

El general fallecido era una figura destacada que movilizó a milicias en toda la región contra Estados Unidos y sus aliados, extendiendo la influencia de Irán en el Mediterráneo.

Su muerte fue un duro golpe para Irán y provocó que casi todos -desde el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, hasta funcionarios de menor rango- prometieran represalias.

Sin embargo, ambos rivales parecieron dar un paso atrás luego de estar a punto de llegar a un conflicto armado a gran escala.

Los expertos estiman que Irán, si bien no dejará de hostigar a los intereses de EE. UU. y sus aliados en la región, podrá especial cuidado a la hora de elegir sus objetivos para evitar una reacción desmedida de Trump.

Las acciones se concentrarían en países en los que Irán tiene influencia como Irak, Siria, Libia, Yemen o la Franja de Gaza, contra Israel.

Estas son algunas claves:

• Pocos quieren una guerra frontal.

Según Alex Vatanka, experto de Irán en el Middle East Institute de Washington, Soleimani era una figura importante y “será necesario un discurso de venganza masiva” del régimen iraní. Pero ni Washington ni Teherán desean ir al enfrentamiento mayor, convencional y brutal. El régimen iraní, ya en gran dificultad en el plano interno, no tiene posibilidad de ganar una guerra de esta magnitud. “No es un régimen suicida”, insiste Vatanka.

• ¿Estados Unidos se va de Irak?

Las acciones más inmediatas probablemente se desarrollen en el tercer país involucrado, Irak, donde el ataque a Soleimani, que también provocó la muerte de un comandante iraquí, fue visto como un atentado a la soberanía del país. El ataque fortaleció a las fuerzas y facciones políticas apoyadas por Irán frente a los manifestantes contra el gobierno que se oponen a la influencia de Teherán. El gobierno de Irak, que ha mantenido una alianza difícil con Washington y Teherán, está presionado para pedir la salida a los 5.200 soldados estadounidenses que llegaron al país para ayudar a combatir al Estado Islámico.

• Puntos de presión en la región.

En la última década, Soleimani había movilizado a decenas de miles de combatientes en Siria e Irak. La semana pasada, un ataque con proyectiles de una milicia iraquí apoyada por Irán mató a un contratista estadounidense. Estados Unidos respondió con una serie de ataques aéreos en donde murieron 25 milicianos en Irak y Siria, tras lo cual los milicianos organizaron dos días de protestas violentas en la embajada de Estados Unidos en Bagdad. Irán también podría buscar su venganza a través de aliados más lejanos, en Líbano, Yemen o desde la Franja de Gaza, contra Israel.

• El petróleo del estrecho de Ormuz

Irán fue acusado muchas veces en 2019 de haber atacado petroleros frente a las costas de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos y de haber confiscado buques marítimos cerca del Estrecho de Ormuz. También se sospecha que está detrás de un espectacular ataque contra dos instalaciones petrolíferas sauditas. “Irán ha demostrado que puede atacar instalaciones, bloquear buques. ¿Es posible un bloqueo?”, cuestiona Jean-Charles Brisard, presidente del Centro de Análisis del Terrorismo (CAT) en París.

• Ciberataques

Los expertos en seguridad indicaron que es probable que parte de las represalias de Irán sean a través de ciberataques. Y aunque advierten que la red eléctrica de Estados Unidos es resistente, hay muchas otras oportunidades de intrusiones mayores. Otros posibles objetivos incluyen el sector financiero, la manufactura, las plantas de petróleo y gas y los sistemas de transporte. Previo al pacto nuclear de 2015, hackers iraníes realizaron una serie de ataques que provocaron la interrupción de los sitios web de varios bancos. Los expertos consideran a Irán como uno de los principales actores en la escena cibernética mundial. “Los iraníes formaron un ‘ejército cibernético’, un grupo que juró lealtad al guía supremo sin ser una estructura social”, explicó Loic Guézo, secretario general del Clusif, agrupación de profesionales franceses especialistas en seguridad e información.

• El asunto nuclear

Desde mayo, Irán ha incumplido varios compromisos del acuerdo de 2015 que garantizaba el carácter pacífico de su programa nuclear, en respuesta al retiro de Estados Unidos del texto en 2018 y el restablecimiento de sanciones estadounidenses que asfixian la economía iraní. Irán podría anunciar la reactivación de instalaciones prohibidas o la superación de nuevos umbrales de enriquecimiento de uranio.


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