“Seguir en la escuela y aprovechar el tiempo”

Redacción

Por Redacción

Estimados Rafael Tapia y Ethel Pichihuinca: He leído sus cartas publicadas en el diario “Río Negro” el día 12 de octubre del 2014. Trataré de contestarles a los dos, pero con la salvedad de que el contenido es solamente mi opinión, y espero que junto con la de ustedes las autoridades educativas, los alumnos, los docentes y los padres vean en qué situación se encuentra la educación rionegrina y también la nacional. Rafael: la enseñanza de cualquier actividad implica constancia y fuerza de voluntad. Si recordás cuando te enseñaron a andar en bicicleta, seguro que te caíste varias veces, sin embargo el maestro te incentivó para que te subieras nuevamente, y a esta persona de ninguna manera la podés considerar que experimentaba con vos porque te veía como un ratón de laboratorio. Con respecto a las ausencias, quiero decirte que los padres están obligados por ley a enviar a todos sus hijos a la escuela, pero como por razones desconocidas son los hijos los que disponen de sus propias vidas, se producen las ausencias masivas. Hasta hace unas décadas esto no sucedía. Lo excepcional eran las ausencias, ahora lo son las asistencias. La educación y la enseñanza son actividades colectivas, pero cada alumno debe demostrar individualmente lo que ha aprendido. Lo ideal en la escuela primaria y secundaria sería descubrir en cada uno de los alumnos sus talentos ocultos. ¿Si hubiera un alumno con un gran futuro en la escultura, podríamos saberlo? Creo que no. Nosotros los docentes también incentivamos a que los alumnos no vayan a la escuela, porque existe un régimen permisivo de licencias al que tratamos de utilizar hasta el límite y eso desalienta al alumno. Estimado Rafa, te recomendaría seguir en la escuela, que las ausencias de tus compañeros no te arrastren. Si hay horas libres, tratá de ir a la biblioteca y buscá algún libro relacionado con la materia que tendría que haberse dictado en ese momento. Ethel: hace unos meses, en una escuela en la que dicto clases, los alumnos también querían más recreos y que fueran más extensos. Te transcribo mi respuesta a esta solicitud: “En países como Japón, Finlandia y China los alumnos están entre 9 y 12 horas en la escuela. Si nosotros queremos parecernos a estos países, debemos empezar por las horas en las que los alumnos deberían estar en la escuela.” La escuela argentina tiene un régimen de 4 horas de clases diarias, lo que es insuficiente para el siglo XXI. En estos momentos los alumnos deben aprender mucho más que hace veinte años atrás. El recreo tiene la función de que tanto profesores y alumnos tengan un descanso mental y físico, sin embargo veo a los alumnos en ese momento con grandes auriculares escuchando música a todo volumen y creo que esta práctica no conduce a un descanso ni físico ni mental. Estimados Rafael y Ethel, espero que alguna vez podamos conocernos y hablemos de estos temas que están muy relacionados con el incierto presente y futuro de nuestra patria. Gracias a ambos. Humberto Gustavo Zappalá DNI 11.372.473 Profesor en Letras UNC Viedma

Humberto Gustavo Zappalá DNI 11.372.473 Profesor en Letras UNC Viedma


Estimados Rafael Tapia y Ethel Pichihuinca: He leído sus cartas publicadas en el diario “Río Negro” el día 12 de octubre del 2014. Trataré de contestarles a los dos, pero con la salvedad de que el contenido es solamente mi opinión, y espero que junto con la de ustedes las autoridades educativas, los alumnos, los docentes y los padres vean en qué situación se encuentra la educación rionegrina y también la nacional. Rafael: la enseñanza de cualquier actividad implica constancia y fuerza de voluntad. Si recordás cuando te enseñaron a andar en bicicleta, seguro que te caíste varias veces, sin embargo el maestro te incentivó para que te subieras nuevamente, y a esta persona de ninguna manera la podés considerar que experimentaba con vos porque te veía como un ratón de laboratorio. Con respecto a las ausencias, quiero decirte que los padres están obligados por ley a enviar a todos sus hijos a la escuela, pero como por razones desconocidas son los hijos los que disponen de sus propias vidas, se producen las ausencias masivas. Hasta hace unas décadas esto no sucedía. Lo excepcional eran las ausencias, ahora lo son las asistencias. La educación y la enseñanza son actividades colectivas, pero cada alumno debe demostrar individualmente lo que ha aprendido. Lo ideal en la escuela primaria y secundaria sería descubrir en cada uno de los alumnos sus talentos ocultos. ¿Si hubiera un alumno con un gran futuro en la escultura, podríamos saberlo? Creo que no. Nosotros los docentes también incentivamos a que los alumnos no vayan a la escuela, porque existe un régimen permisivo de licencias al que tratamos de utilizar hasta el límite y eso desalienta al alumno. Estimado Rafa, te recomendaría seguir en la escuela, que las ausencias de tus compañeros no te arrastren. Si hay horas libres, tratá de ir a la biblioteca y buscá algún libro relacionado con la materia que tendría que haberse dictado en ese momento. Ethel: hace unos meses, en una escuela en la que dicto clases, los alumnos también querían más recreos y que fueran más extensos. Te transcribo mi respuesta a esta solicitud: “En países como Japón, Finlandia y China los alumnos están entre 9 y 12 horas en la escuela. Si nosotros queremos parecernos a estos países, debemos empezar por las horas en las que los alumnos deberían estar en la escuela.” La escuela argentina tiene un régimen de 4 horas de clases diarias, lo que es insuficiente para el siglo XXI. En estos momentos los alumnos deben aprender mucho más que hace veinte años atrás. El recreo tiene la función de que tanto profesores y alumnos tengan un descanso mental y físico, sin embargo veo a los alumnos en ese momento con grandes auriculares escuchando música a todo volumen y creo que esta práctica no conduce a un descanso ni físico ni mental. Estimados Rafael y Ethel, espero que alguna vez podamos conocernos y hablemos de estos temas que están muy relacionados con el incierto presente y futuro de nuestra patria. Gracias a ambos. Humberto Gustavo Zappalá DNI 11.372.473 Profesor en Letras UNC Viedma

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