El BCRA de Macri
Neuquén
La imagen de un enfermo con la salud muy deteriorada, que pierde la autonomía y el ritmo general de su vida, se parece bastante al Banco Central de Macri, que cada vez necesita más controles y más cuidados.
En 2016, Sturzenegger había anunciado un set de metas de inflación que estuvieron a una distancia sideral de ser cumplidas. Por eso las fueron corrigiendo, es decir, “corriendo el arco” paulatinamente.
La primera gran corrección se dio a fines de 2017, luego de incumplir el primer target. El equipo económico, que se había comprometido a una inflación del 10% para todo 2018, antes siquiera de que arranque el año, ya avisaba que en realidad sería del 15%. Una cifra que tampoco cumplió.
De hecho, la inflación de 2018 terminó en el 48%. Tal fue el fracaso de las metas de inflación y el manoseo de Marcos Peña y de Hacienda sobre el BCRA, que Sturzenegger renunció a mediados de 2018 para dejar lugar al efímero Caputo. A esta altura el BCRA era una papa caliente. La corrida cambiaria y la inflación galopante terminaron eyectando a Caputo. En ese contexto asume Sandleris, sabiendo que tenía que cambiar algo con respecto a la cantidad de dinero.
Y prometió dos cosas:
1) No intervenir, siempre y cuando el tipo de cambio se encontrase dentro de una banda móvil.
2) Dejar de expandir la base monetaria con su plan “Primavera doble cero”.
Y terminó no cumpliendo ninguna de las dos cosas, al igual que sus predecesores.
Joaquín Bertrán
DNI 5.433.822 –