“El colectivo no estaba ni llegó después”

Por Redacción

“Ser tratado con respeto en todo momento” es uno de los derechos con los cuales teóricamente contamos los pasajeros al utilizar un servicio de transporte, según lo indica la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT). También lo son el “recibir respuesta de sus reclamos” y el “que se respeten los recorridos, frecuencias y tarifas aprobadas de los servicios”. Pero en la práctica no siempre se convierten en una realidad. O al menos esos derechos fundamentales no se cumplieron en nuestro regreso del feriado largo, cuando con mi hija de seis años emprendimos la vuelta desde Bariloche. Para sorpresa de quienes, al igual que nosotras, llegaron a la terminal minutos antes de las 17 del pasado domingo 31 de marzo, el colectivo no estaba. Ni tampoco iba a llegar después, según nos anoticiaron desde la misma agencia. Entre varias lógicas preguntas por parte de quienes habíamos pagado por nuestros pasajes en la empresa Andesmar de regreso a General Roca, el personal se limitó a brindar “la única solución” posible: reubicarnos en otra empresa, que partía unas seis horas después. “No tenemos choferes ni ninguna otra unidad disponible”, intentó justificar uno de los agencieros. “Estamos complicados igual que ustedes”, respondió ante la demanda de soluciones más inmediatas. Minutos después volvió con los nuevos pasajes en mano, augurando un buen viaje en una línea de El Valle. El inconveniente mayor no fue para mí la tardanza en la salida, a pesar de que la espera se complica cuando se lleva encima el equipaje, cuando refresca a la noche y más aún cuando unas cuantas cuadras separan el casco céntrico de la terminal. El problema era que esa “solución” no contemplaba que una de las pasajeras era menor de edad. Teníamos dos lugares, las butacas 19 y 25, y como “el colectivo ya estaba lleno” ninguno de los representantes de la empresa presentes en la agencia “podía” garantizar un lugar al lado de mi hija. Pasaron las horas, se hicieron las 23 y el colectivo llegó. Con el equipaje arriba del micro, todavía no tenía una clara respuesta a mi planteo, que considero –además de justo– razonable. Al acercarme al chofer, éste apenas se dedicó a escuchar mi pedido con nula predisposición a colaborar con el asunto. Luego se anticipó a posibles reclamos adelantando su no intervención y, finalmente, apeló a la “buena predisposición” de quienes estaban arriba del micro. Y así fue. Agradezco públicamente a la joven que cedió su lugar. Me indignó la falta de voluntad de los empleados de esa empresa de transporte para solucionar el inconveniente. Considero que debería ser política de la misma poner en consideración ciertos casos e intervenir. Por otra parte, creo que es sumamente necesario que se intensifiquen los controles y la fiscalización a las firmas, para que realmente se brinde una efectiva protección y seguridad a los usuarios a la hora de viajar. Marianela Vergara, DNI 33.416.801 Roca

Marianela Vergara, DNI 33.416.801 Roca