El copiloto no podía volar el día de la tragedia
El copiloto de Germanwings estaba de baja médica y lo ocultó. Él mismo rompió el certificado médico. También hoy se supo que sufrió un “grave episodio depresivo” hace seis años. Estuvo con tratamiento durante seis meses. Semanas atrás había roto con su novia de hace siete años. Expertos ven pocos controles de salud mental para pilotos.
TRAGEDIA EN LOS ALPES
El copiloto de Germanwings acusado de estrellar a propósito su avión con 150 personas a bordo estaba de baja médica el martes del accidente y lo ocultó a la compañía, reveló la fiscalía alemana tras registrar su vivienda.
Durante los registros de las casas del copiloto en Düsseldorf y Montabaur, en el oeste de Alemania, los investigadores se incautaron de “documentos médicos” que apuntan a “una enfermedad y su correspondiente tratamiento”, señaló la fiscalía de Düsseldorf.
La fiscalía no aclaró de qué enfermedad podría tratarse. Sin embarco, añadió que las pruebas halladas en los registros el jueves indican que el copiloto tenía una baja médica y que “la ocultó a su empleador y a su entorno”.
Al mismo tiempo, los investigadores aseguraron que en las viviendas no apareció ninguna carta de despedida ni escrito vinculado al accidente, como tampoco “indicios de un trasfondo político o religioso para lo ocurrido”.
Lubitz, que habría estrellado voluntariamente el avión en los Alpes franceses, tuvo una grave depresión hace seis años, y desde entonces tenía un seguimiento médico regular, afirma el diario alemán Bild.
El copiloto de 28 años tuvo “un episodio depresivo grave” en 2009, y siguió un tratamiento psiquiátrico, afirma el diario, que tuvo acceso a documentos de la autoridad alemana de supervisión del transporte aéreo (Luftfahrtbundesamt, LBA).
Desde entonces, el joven había sido sometido a un “tratamiento médico particular y regular”, añade el diario. Al respecto, el diario Daily Mail -de Reino Unido- agregó que no podía superar una ruptura amorosa.
Este quiebre con su novia se produjo años atrás. Sin embargo, medios alemanes afirmaron que nunca pudo superar esta crisis. Lubitz estaba comprometido y se iba a casar con su novia pero que una crisis de pareja los habría puesto al borde de la separación.
El presidente de Lufthansa, Carsten Spohr, indicó el jueves que Andreas Lubitz había interrumpido su formación de piloto iniciada en 2008 “durante un cierto tiempo”, sin dar más explicaciones.
Luego retomó su formación y la concluyó sin problemas, antes de empezar a pilotar Airbus A320 en 2013.
Según el Bild, cuando el joven piloto interrumpió su formación padecía “depresión y crisis de ansiedad”.
¿Quiénes y cómo se controla la psiquis de los pilotos?
Pese a las regulaciones internacionales y estadounidenses que requieren que se hagan controles a los pilotos comerciales sobre su salud mental, Pilotos y expertos en seguridad señalaron en la práctica se realizan pocas comprobaciones y de escasa eficacia.
El siniestro del vuelo 9525 de Germanwings, estrellado contra los Alpes y en el que murieron las 150 personas que iban a bordo, ha planteado dudas sobre el estado mental del copiloto.
En Estados Unidos, la Administración Federal de Aviación (FAA) requiere que los pilotos pasen una revisión médica con un doctor especializado una vez al año o cada seis meses, en función de la edad del piloto. La Organización Internacional de la Aviación Civil, una agencia de la ONU que establece estándares globales de aviación, también requiere que los pilotos pasen una prueba médica que incluye una evaluación mental.
“Revisan los ojos, los oídos, el corazón”…¿y la cabeza?
Técnicamente, se supone que los médicos deben buscar problemas mentales, pero varios pilotos dijeron el jueves que ése no suele ser el caso.
“En realidad no hay evaluación de salud mental’’, dijo John Gadzinski, capitán en una gran aerolínea estadounidense y ex piloto militar. En 29 años de pruebas médicas, señaló, nunca se le ha preguntado por su salud mental.
“Revisan los ojos, los oídos, el corazón… todas las cosas que empiezan a ir mal cuando te vas haciendo mayor. Pero no hacen nada por tu cabeza, no’’, comentó a su vez Bob Kudwa, ex piloto de American Airlines y directivo que mantiene su licencia de piloto comercial.
Además, no hay un sistema de información confidencial, dijo Gadzinski. “Si tienes un problema mental, desde luego no se lo dirías a tu médico de vuelo porque va directo a la FAA’’, dijo.
Los pilotos también deben informar de cualquier problema psicológico o medicación previos en los formularios que cumplimentan para la FAA. No hacerlo podría suponer una multa de hasta 250.000 dólares. Los formularios incluyen preguntas sobre si un piloto está deprimido o ha intentado suicidarse, explicó Gazinski.
“¿De verdad es éste el mejor modo? ¿Preguntarle al tipo que tiene una enfermedad mental si tiene una enfermedad mental, y si dice `no’, estamos listos?’’, preguntó.
Por su parte, Europa tiene un estándar único para las pruebas médicas de los pilotos.
“Estas evaluaciones médicas las hacen doctores con una especialización en salud de aviación (…) Saben qué buscar, a nivel físico y mental’’, afirmó Richard Taylor, portavoz de la Autoridad británica de Aviación Civil.
“Si uno tiene 12.000 o 15.000 pilotos como tiene American Airlines, de vez en cuando va a tener un loco”
Por lo general, las aerolíneas piden a los pilotos que pasen evaluaciones mentales cuando piden un empleo, pero las pruebas de seguimiento tras tu contratación son someros en el mejor de los casos, según los expertos.
“Si uno tiene 12.000 o 15.000 pilotos como tiene American Airlines (…), de vez en cuando va a tener un loco, no importa cuánto intente evitarlo’’, comentó Kudwa.
Cuando eso ocurre, otros pilotos que vuelan con el piloto inestable “tarde o temprano harán que lo sepa el jefe y entonces un controlador viajará con él’’ para ver si hay un problema, señaló.
El controlador es un piloto de la aerolínea que evalúa la capacidad de otros pilotos volando con ellos y viendo cómo trabajan. Sin embargo, es poco habitual que esas comprobaciones deriven de preocupaciones relacionadas con la salud mental, dijo Kudwa.
“Uno intenta sacar del programa a estos tipos (…) pero incluso en mi carrera me encontré con tipos con los que pensé, `¿Cómo ha pasado el sistema?’’’, dijo Kudwa, que trabajó 28 años con American. “O la gente cambia. O, como vemos en el entorno de hoy, la gente se radicaliza en medios sociales’’.
Los pilotos estadounidenses de aerolíneas reciben formación cada seis meses para mantener sus habilidades de vuelo afinadas. En ese momento, el piloto jefe o el controlador que supervisa el curso suele hacerles unas pocas preguntas sobre su estabilidad emocional, dijo John Goglia, ex miembro de la Junta Nacional de Seguridad de Transportes y consultor de seguridad de aviación.
“Es muy, muy informal’’, comentó. “Es fácil eludirlo porque el que hace las preguntas no es un profesional de la salud mental (….) `¿Va todo bien en casa? ¿Discute con su esposa? ¿Patea a los chicos o al perro?’ No es mucho, normalmente son pilotos mirando a pilotos’’.
¿Qué dice la prensa del piloto suicida?
El británico The Times ha alertado que “Lufthansa conocía la depresión del piloto”. Según el rotativo, la compañía conocía el “historial” de “depresión” de Andreas Lubitz. Además, ha informado de que Lubitz fue “suspendido” en la escuela de vuelo de Lufthansa “durante varios meses” antes de que le permitieran volver a entrenarse y ser evaluado como piloto”. El presidente de Lufthansa, Carsten Spohr, afirmó este jueves en rueda de prensa que Lubitz tuvo una “interrupción” de varios meses en su etapa de formación por una baja médica, sin especificar de qué se trataba por el “secreto médico”.
La portada del New York Times, que desveló en primer lugar que el copiloto se quedó solo en la cabina después de que el piloto saliera a hacer sus necesidades, recuerda las palabras del fiscal francés y la “carrera misteriosa y mortal” de un “hombre que amaba volar”. El diario pone énfasis en “las señales de problemas en el pasado tras el lapso de tiempo de interrupción de su formación”. Por su parte, el Financial Times considera que “la acción fatal del copiloto espolea una revisión” de las normas de seguridad en las cabinas por parte de las compañías.
En Francia, Libération dedica su portada a “los misterios de Andreas Lubitz”, y analiza todas las incógnitas que rodean la tragedia. Le Monde, por su parte, se muestra mucho más cauto en su planteamiento ante la abundancia de cuestiones aún sin respuesta y afirma que la investigación se centra en que “el copiloto se quedó solo en la cabina”.
Agencias DPA, AFP y AP
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