El disparador: Despacito
Datos
- En las tres semanas que pasé sin correr por una contractura redescubrí la abstinencia por la falta de ejercicio. A los cinco minutos de retomar mi entrenamiento me encontré en la calle con un grupo de gente haciendo un clip extraño de “Despacito” sobre el Lungomare de Nápoles. Seguí corriendo y me crucé con la misma canción en cinco momentos diferentes del recorrido. Como a veces tiendo al pensamiento lineal, me pregunté: ¿Tendré que correr suavecito?
- Estaba ansioso, también, porque se me habían acortado los tiempos para preparar una carrera de 18 kilómetros. Pensé en “El camino del artista”, donde Julia Cameron dice que el ejercicio enseña las recompensas del proceso. Nos revela la sensación de satisfacción interna por las pequeñas tareas bien hechas. “En lugar de abandonar un proyecto personal cuando nos frustra, aprendemos a atravesar la dificultad”, señala la escritora.
- Cameron plantea que aprendemos yendo a hacia donde tenemos que ir; que el ejercicio es, a menudo, ese ir yendo que nos traslada del estancamiento a la inspiración, del problema a la solución, de la autocompasión al respeto por nosotros mismos.
- “Es verdad que aprendemos yendo. Aprendemos que somos más fuertes de lo que pensábamos. Aprendemos a mirar las cosas bajo una perspectiva nueva. Aprendemos a solucionar nuestros problemas conectando con nuestros recursos interiores y escuchando nuestra propia inspiración, no solo a través de los otros, sino de nosotros mismos. Sin esfuerzo aparente, las respuestas nos llegan mientras nadamos o caminamos o corremos. Por definición, éste es uno de los frutos del ejercicio”, afirma.
- Mientras corría, suave, le daba vueltas a estas ideas. Como si allí estuviera cifrado algo de lo que me pasaba a mí. Repasé diversas situaciones que tenía que resolver, sin resolver ninguna. Pensé, entonces, en algo que vengo masticando hace rato: las cosas tienen un tiempo propio que es ajeno a nosotros. Como hacer pan: es tan indispensable hacer lo que se tiene que hacer (comprar y mezclar los ingredientes, amasar) como respetar el proceso (que leude, que se cocine).