El disparador: Literatura salvavidas

Columna semanal

Por Redacción

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Hace unos días estaba revisando papeles y encontré unas anotaciones que tomé en la Feria del Libro de Buenos Aires el año pasado. Me detuve en una frase: “Estaba sola, sin dinero, no tenía trabajo, no sabía qué hacer, no estaba enamorada, no pasaba nada que me gustara. Y ahí escribí el libro”. La dijo Milena Busquets, en una charla que de a poco empecé a recordar.
El salón estaba lleno, en su mayoría de mujeres. La escritora española de 44 años habló sobre el éxito de “También esto pasará”, su segunda novela, best seller traducido a más de 30 idiomas. El boom de ventas –dijo– fue inesperado y no se volverá a repetir. Mientras, Daniel Burman compró los derechos para llevarla al cine.
“También esto…” habla del vínculo madre-hija, y del duelo. Tiene mucho de autobiográfico, sobre todo de la relación de la autora con su madre –la reconocida editora Esther Tusquets–, que murió de Parkinson. La ficción es el artefacto para que la narrativa funcione. A la protagonista le gusta el sexo pero busca amor. “El sexo lo usa para consolarse un poco”, dijo Busquets.
Anoté varias frases de la autora que al releerlas me dejaron pensando. “Lo contrario de la muerte no es la vida, es el sexo”. “Como hija cuesta muchísimo ver a la persona que tienes adelante”. “Mi madre creía que le estaban quitando algo que le pertenecía”. “Se convirtió en una persona muy malvada. Aunque capaz ya lo era y no me daba cuenta”. “No lo he superado, me parece inaceptable que mi madre se haya muerto”. “El dolor no pasa, aprendes a convivir con él”. “Sufrir te debilita. Hay que luchar con todas las fuerzas contra el dolor”. “A mi generación le da miedo todo: enamorarse, perder el trabajo…”.
Al final de la charla apunté la intervención de una mujer del publico: “Yo también tuve necesidad de tener sexo cuando se murió mi hijo. No lo podía comprender, me sentía culpable”. Busquets preguntó cómo había muerto, y la mujer respondió con la voz entrecortada: “Se suicidó… Bueno, la literatura me sigue salvando, vivo para aprender. También sentí que el sexo era lo contrario de la muerte”.

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