El misterioso cementerio militar de Vaca Muerta

A pocos kilómetros de San Patricio del Chañar hay un campo minado por municiones de guerra y su origen se desconoce. En la semana, los bomberos detonaron balas de cañones y morteros, que fueron hallados a orillas de la Ruta 8.



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Una bala de cañón de 105 milímetros detonada se puede ver al descubierto en plena superficie. Foto Juan Thomes.

Una bala de cañón de 105 milímetros detonada se puede ver al descubierto en plena superficie. Foto Juan Thomes.

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El lugar se ubica a unos 30 kilómetros al norte de San Patricio del Chañar. Foto Juan Thomes

El lugar se ubica a unos 30 kilómetros al norte de San Patricio del Chañar. Foto Juan Thomes

Vaca Muerta esconde secretos en su vasta extensión. La mayoría de ellos son geológicos y se traducen en riquezas hidrocarburíferas. Sin embargo también deja lugar a un misterio que, hasta ahora, nadie puede explicar: a unos 30 kilómetros hacia el norte de San Patricio del Chañar, entre las jarillas, los coirones y las zampas hay extenso cementerio de armas militares de guerra, que cubre unas 10 hectáreas y cuyas municiones tienen 40 años de antigüedad.

En ese extremo de la localidad el polvo de la meseta se eleva por el cielo al paso de las camionetas y los camiones. Cuando la estela, de color arcilloso, desciende se abre un campo tan amplio que los ojos no alcanzan para observarlo.

En los márgenes de la ruta provincial 8 se ven picadas petroleras, caños, válvulas, canteras de áridos y a lo lejos los pozos que extraen hidrocarburos, pero los matorrales cubren otro paisaje.

No hace falta caminar grandes distancias campo adentro para encontrar en el piso fierros robustos y oxidados, algunos semienterrados y otros que se dejan ver a simple vista. RIO NEGRO recorrió la zona y, a unos 200 metros del transitado camino petrolero, se topó con algunos vestigios de un misterio que nadie puede explicar. En el suelo había un proyectil de cañón de 105 milímetros y a menos de 20 metros de distancia un proyectil de mortero de 120 milímetros.

El primero estaba detonado, el segundo desarmado e inerte. Por el área se pueden encontrar también las espoletas de los morteros, que son cilindros de hierro perforados que conforman la aleta trasera de la munición de guerra. Son armas con un poder de fuego letal y cuyas esquirlas pueden volar por varios metros de distancia, hasta 50, provocando lesiones gravísimas. Están cargadas con C4, que es un explosivo que puede detonar tras un golpe.

Los hallazgos se suman a una semana de revuelo en el área petrolera El Coirón, donde un operario petrolero se encontró con el mismo tipo de armas y en perfectas condiciones, a un costado de la Ruta 8.

Especialistas en explosivos, consultados por este medio, informaron que en los últimos años se encontraron con distintos tipos de armamento militar en la zona de San Patricio del Chañar. Lo más grueso que se detonó es una bala de cañón de 155 milímetros, un arma pesada y con un poder explosivo extremo.

El origen de las municiones no se desconoce, son militares y de guerra, que por sus características de finales de la década de 1970. Según fuentes consultadas la antigüedad coincide con el conflicto militar que mantuvo Argentina con Chile durante la última dictadura militar.

El enigma radica en su ubicación, ya que se no se trataba de una zona de pruebas y en el Ejército no hay registros oficiales de que hayan descargado material en esa zona.

Munición de cañón

Calibre 105 milímetros

Son explosivos que utilizados en cañones livianos. El arma es conocida como OTO Melara.

Tienen una altura entre 40 y 50 centímetros y pesa alrededor de 15 kilos. El misil puede recorrer unos 15 kilómetro.

Es artillería de montaña de fácil ensamblaje. Se utilizaban para realizar ataques rápidos, actualmente el Ejército tiene armas del mismo calibre.

Granadas de mortero

Son municiones con distinto tipo de tamaño y alcance. En proximidades al Chañar, se han detectado de 120 milímetros y de 81 milímetros.

Transpiran nitroglicerina

Miden aproximadamente 15 centímetros de largo y tienen un peso aproximado de 7 kilos.

Las granadas dependiendo de su tamaño y carga pueden viajar hasta ocho kilómetros. Son armas que pueden ser operadas por un solo artillero en los calibres mas pequeños y tres en los más gruesos.

Se componen de tres partes y los hallados están desarmado e inertes. Son piezas de artillería que se ensamblan únicamente al momento de ser lanzadas, pero en su interior contienen explosivos que con altas temperaturas transpiran nitroglicerina y pueden explotar con golpes.

Peligros y recomendaciones

El oficial principal Héctor Valdez, perito de explosivos de los Bomberos de la Policía de Neuquén, explicó que se trata de materiales sumamente peligrosos, cargados con explosivos C3 y C4, con mucho poder explosivo y emisión de esquirlas, que pueden provocar lesiones gravísimas.

“Este tipo de elementos puede transpirar nitroglicerina con altas temperaturas, se adhiere al metal y después con el más mínimo golpe puede explotar”, Señaló que con las altas temperaturas de verano, al encontrarse con un elemento de estos en estado de abandono, si se manipula puede detonar.

Ante estos hallazgos lo que se recomienda es marcar el sitió con alguna señal clara y dar que efectúen una detonación controlada. No se deben manipular en ningún tipo de circunstancias.

El camión que explotó en Laguna Verde

Si bien se desconoce como llegaron las municiones hasta la meseta de El Chañar, se sabe que el tipo de elementos encontrados son municiones de guerra del Ejército.

No existen registros formales que den cuenta sobre antecedentes, pero desde la Fuerzas Armadas informaron que el único incidente conocido fue la explosión de un camión militar en el año 1978, en proximidades a Laguna Verde. A unos 20 kilómetros del paso internacional Mamuil Malal, próximo a Junín de los Andes en la cordillera.

En ese contexto señalaron que las municiones podrían haber sido trasladadas desde esa zona hacia San Patricio del Chañar, pero desconocen en que contexto y quién fue.

Trascendió que entre el año 2018 y principios de 2019 el Ejército se encargó realizar un trabajo de limpieza y detonación controlada de las municiones que permanecían todavía en la zona.

Sobre los hallazgos recientes en la zona de Vaca Muerta, indicaron que no han recibido comunicaciones oficiales u órdenes de inspeccionar la zona para determinar la cantidad y origen de la artillería. En ese contexto advirtieron que para ese tipo de procedimientos no se puede actuar de oficio y debe seguirse una cadena de mando.

Debe haber una orden emitida por la Justicia Federal o por el Poder Ejecutivo, a través de sus organismo, como el Ministerio de Defensa.


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