El mundial del potrero

Redacción

Por Redacción

La carta destacada

Así como el arte de hacer reír, el arte de cantar y escribir, así es, el arte del fútbol.

Una consideración a los Miles de argentinos que en medio de la crisis capitalista, supieron sonreír, soñar y vivir a través del otro. Ese otro distinto, con muchas más posibilidades que vos, con muchas cuentas bancarias, pero en fin, parecido a vos. Quiero dedicarte estas palabras, a vos y a quién quiera leerlas también.

“El fulbol es así” , dijo un jugador del pueblo, un “negro” que salió de la villa, de su querida villa que le enseñó a vivir, y a crecer en el mundo donde todo lo que no tenés, si sos valiente, lo podés soñar y alcanzar. Es fácil decirlo cuando naciste en la “cuna de oro”, pero… ¿Qué hay de facilidad en decirlo cuando tus condiciones materiales, sociales son totalmente opuestas?

No sé si hiciste bien tu camino, no sé si representas a todos los millones de argentinos, pero sí sé que, nunca te cansaste de repetir que en ese rincón de Buenos Aires, aprendiste a soñar.

Perder es terrible, las derrotas son dolorosas (siempre y en cada uno de los casos) pero de ellas aprendemos. Me quedo con la imaginación de la cara de felicidad de niños, que lloraron lágrimas por la celeste y blanca. Me quedo con la idea de que muchos de ellos, fueron parte de esta maquinaria que nos arrastra día con día. Me quedo con la felicidad de todos aquellos.

Acá, mi intención, no es la romantización de la pobreza, aquí, es ponerse del lado de los que menos tienen, también, desde este lado. Comprendiendo que la felicidad de los que viven en la periferia se llevó a cabo por este mundial y por ver a un Messi, Mascherano, Di María, que algún día, ellos, si son capaces de soñarlo pueden ser uno de éstos.

No te hace más especial no ver fútbol, no te hace más revolucionario criticar, no te hace más rebelde contradecir y negar los sentimientos que se desprenden, para muchos argentinos, desde el fútbol. Te empobrece el corazón. Te hace igual de ignorante que el que según vos, lo es por mirar fútbol. Porque para ellos y para mí, esos 90 minutos, me dieron la esperanza de que por alguna vez, seríamos felices por un Gol Argentino.

Para estar tristes suficiente tenemos con el FMI, con la maldita burocracia despiadada, la burguesía que nos quiere decir que hasta el sentimiento futbolero se debe comprar. Y, ¿sabes qué? No se compra. Porque el potrero, el barro, la pelota descocida y las zapatillas rotas, gritaron miles de goles y existieron y existirán en el rincón de los barrios. En el rincón de cada corazón y Argentina. Porque recuerdo la alegría de mis alumnos cuando empezó el mundial, porque recuerdo cómo hablábamos de ello e imaginábamos, después de conversar por qué Argentina era un país, lo que era ser argentino. También, recuerdo, aquellas historias de mi abuela, dónde me comentaba como mi tío tan chiquito, en el campo, hacía lo imposible por escuchar, a través de transmisión radial, el partido de sus primeros amores. ¿Qué me podés decir de eso? ¿Por qué te cuesta tanta entender que la felicidad del otro no es un problema para vos? ¿Te hace mal que un pibe llore por un gol? No pidas conciencia si tu mente no ve más allá de los 90minutos. Somos conformes, somos miles los que lloramos y queremos el verdadero triunfo de la clase obrera, somos Miles los que no dejamos de soñar. Así como vos, yo, y el resto, dejá soñar.

Y en fin, la utopía es eso, sirve para caminar.

¿Quién dice que la utopía de ser como Messi, permita que un pibe de la villa camine y no termine tras los muros? Somos en gran parte, lo que nuestras acciones reflejan.

Si un jugador te dio más esperanzas y sueños, no quiere decir que seamos ignorantes, quiere decir que todavía nos atrevemos a volar.

Y ahora que todo terminó, ahora que el “pitido del árbitro” dictó el final del partido y del mundial para nosotros, preparemosnó para el partido de nuestras vidas, el que todos los días jugamos y al que batallaremos juntos, desde la conciencia, amor, voluntad, esperanza, lucha y rebelión.

Aylen Viveros

DNI 38.205.023


La carta destacada

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora