El Papa se despide y admite días de ‘aguas agitadas’

Hoy por la tarde se hace efectiva su renuncia.

Redacción

Por Redacción

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CIUDAD DEL VATICANO.- Benedicto XVI confesó ayer que en sus ocho años de papado vivió días agitados pero, en su último mensaje como pontífice, animó a los miles de fieles congregados en la plaza de San Pedro a confiar en una Iglesia “viva” que Dios “no dejará hundirse”.

El papa, de 85 años, agradeció a todos los que recibieron con respeto y comprensión su renuncia, anunciada el 11 de febrero. Ante unas 150.000 personas, dijo confiar en Dios y en la Iglesia en todo el mundo, aunque reconoció que ha pasado por tiempos difíciles.

“El Señor nos ha dado muchos días de sol y ligera brisa, días en los que la pesca fue abundante, pero también momentos en los que las aguas estuvieron muy agitadas y el viento contrario, como en toda la historia de la Iglesia (cuando) el Señor parecía dormir”, afirmó al mencionar indirectamente las controversias y escándalos que marcaron su breve pontificado.

Benedicto dijo que se ha sentido como San Pedro con los apóstoles en la barca en el lago de Galilea. “Siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino Suya, y no la dejará hundirse”, afirmó en su mensaje final.

Bajo un sol resplandeciente y en medio de fuertes medidas de seguridad, grupos de peregrinos ovacionaron al Papa alemán cantando y clamando en su honor: “¡Benedicto!, ¡Benedicto!”.

“Un Papa no está sólo en la barca de Pedro y por esto quiero dar las gracias a todos los que me han acompañado. Nunca me he sentido sólo”, dijo Benedicto XVI desde la tarima central de la explanada, con rostro sereno y en ocasiones sonriente.

Durante esta inédita despedida papal transmitida en directo por televisión, el jefe de la Iglesia católica explicó que “no abandona la cruz”, una respuesta al desconcierto y a las críticas que ha suscitado su gesto.

“He dado este paso consciente de la gravedad y de su novedad. Amar a la Iglesia significa también tomar decisiones difíciles”, recalcó el pontífice, al dirigirse a la multitud: “Hoy vemos cómo la Iglesia está viva, en un momento en que muchos hablan de su declive”. Benedicto XVI aprovechó para agradecer a los miembros de la Curia Romana, salpicados en los últimos tiempos por denuncias de corrupción.

Hoy por la tarde, Joseph Ratzinger, su nombre civil, que tras su renuncia tendrá el título de “Papa Emérito”, saldrá del Vaticano en helicóptero hacia Castelgandolfo, 25 kilómetros al sur de Roma, la residencia de verano de los Papas donde vivirá dos meses antes de instalarse en un monasterio dentro del Vaticano.

Un día después empezarán las llamadas “congregaciones”, es decir las reuniones previas al cónclave en las que los cardenales empiezan a definir el perfil del nuevo Papa.

Según la prensa italiana, el cónclave podría empezar el 10 o el 11 de marzo y “habría nuevo Papa antes de Semana Santa”. (AFP/DPA)


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