“El poder K
El legislador está convencido de que será él, al frente de la UCR, quien derrote al kirchnerismo en las elecciones presidenciales del 2015.
entrevista: Ernesto Sanz, radical, senador nacional
Carlos Torrengo
carlostorrengo@hotmail.com
–¿Ahora sí o sí?
–Sí, ahora voy por la candidatura a presidente por la UCR y luego a la Rosada.
–¿Por qué hay que creerle, cuando en el 2011 no aguantó la cinchada?
–No aguantar, no. Hice campaña en todo el país, trabajé con ideas, con proyectos, pero hubo un momento en el que me di cuenta de que estaba sobrevalorando, que era precandidato a partir de cierta imagen que me había forjado de mis posibilidades, que debía dejar correr las aguas. Los mendocinos sabemos mucho del manejo de aguas… entonces me corrí.
–Pero ¿por qué hay que creerle ahora?
–Tengo casi 30 años de exposición política forjada en no engañar. Por otra parte, en el tiempo que media entre el 2011 y hoy he trabajado intensamente para colocarme en carrera para la candidatura.
–Recién, hablando ante los pibes de la FUA, dijo que sentía estupor por mucho de lo que hacen muchos de los dirigentes de la política. ¿A qué se refería?
–A ese estar pispeando qué decir, quedarse en la cuestión chica.
–La “costurita que no cose nada”, decía Lisandro De la Torre...
–Sí, sí, algo de eso. Que la fragata, que lo que dijo Darín, que cómo le replicaron a Darín… Hay que colocar el protagonismo político en otro lado, no en el ida y vuelta de la hojarasca. Acá lo que hay que pensar y debatir es qué vamos a hacer con lo que dejará el kirchnerismo. Y será una herencia grave. No podía dejar otra si computamos cómo asume el ejercicio del poder.
–¿Está seguro de que el kirchnerismo se va en el 2015?
–Comienza a irse en las parlamentarias de este año.
–Sí, pero, en fin, ¿no?
–¿No qué?
–Admitamos que, al menos desde el dictado de la historia, es un bloque con experiencia en retomar la iniciativa tras ver recortado su poder: tras la crisis con el campo, tras la derrota parlamentaria del 2009…
–¿Sabe lo que le sucede hoy al kirchnerismo? Está agotado en su lógica de ver la política, de ejercer el poder. Estalla el núcleo de su esencia. El facilismo con que piensa y conduce la economía, siempre definiéndola desde el cortoplacismo. Se desnuda la corrupción que lo define a lo largo de todo el aparato de Estado que maneja, se desnuda la ausencia de una política social digna… no el asistencialismo direccionado a lo clientelar del cual se enorgullece.
–Desde la ciencia política, ¿dónde encuadra usted estas prácticas?
–Populismo. Con toda la teatralidad que es propia del populismo a la hora de la práctica y la discursividad política. Populismo, o sea, el sueño de una democracia sin trabas ni remilgos, como escribió Fernando Savater días pasados en un diario. Esto es lo que ya comenzó a agotarse.
–¿Hay un relato muy particular en este sentido?
–Por supuesto. Llevan años creyéndose que el Estado es de ellos, la política es de ellos, la patria es de ellos… ellos son los progresistas. Y, como todo proceso populista acorralado por realidades que quiere ignorar –la inflación y la inseguridad, por caso–, el populismo termina manejando el Estado, buscando enemigos aquí y allá.
–Recién les dijo a los pibes de Franja y de la FUA que hay mucho de policial en el manejo del gobierno. ¿Cómo lo demuestra? ¿Orwell?
–En los controles sobre lo que dicen sus funcionarios, donde el que confiesa alguna duda lo hace mirando para los costados; en agresiones a adversarios a los que incluso, por caso, les tajean cubiertas; en la gestualidad autoritaria y excluyente de todo lo distinto… Sí, el poder K tiene mucho de Estado policíaco.
–¿Qué es ser progresista?
–Entre otras cosas, no hacer de la mentira un instrumento para el ejercicio del poder, cuidar la moneda, generar trabajo genuino, debatir ideas, hacer de la educación un proceso de inclusión.
–¿Qué es la moneda para un socialdemócrata? Usted lo es… ahora, en eso de la moneda, el radicalismo no ha sido muy cuidadoso…
–Coincido con usted desde la perspectiva de la autocrítica que el partido debe seguir haciéndose en materia de sus propias experiencias como gobierno. Por eso, al menos en el radicalismo que se reúne en respaldo a mi precandidatura, tenemos equipos trabajando. Acabo de reunirme con ellos en Buenos Aires.
–¿Se podrá desprender el radicalismo de una muy intensa cultura de personalismo a la hora de elegir candidatos a presidente?
–Sí, si no no tendría futuro ante lo que exige hoy la política.
–¿Qué exige?
–Ideas, no derrame insustancial de emociones y nada más. Ideas que sí, que en todo caso sean fuente de fuerte emoción para movilizar, pero ideas.
–Ideas: eso fue Arturo Frondizi. ¿Lo sigue admirando? Mire que ustedes le hicieron de todo…
–Bueno, yo tenía dos años cuando asumió don Arturo. No recuerdo haber planfleteado contra don Arturo. Sí, sí, lo sigo admirando. Poner la política a escala de ideas, de pensar los problemas, de buscarles solución mediante el espíritu abierto, generoso para con el debate… ¡buscar al que piensa distinto para mejorar lo propio! Y también admiro mucho a Raúl Alfonsín, su tenacidad en defensa de la vida, la libertad, la democracia.
–¿Se le cruzará alguien en la interna radical para presidente? Julio Cobos está parado en dos sillas, una posición no muy cómoda para construir poder; sin duda, a Ricardo Alfonsín le gustaría repetir, pero está abollado por la tunda que le dieron en el 2011…
–No sé ni me interesa si se me cruza alguien. Yo hago lo mío y voy a ganar. Vamos a ganar las parlamentarias de este año y en el 2015 yo le gano al kirchnerismo.
–¿En alianza con quién? Macri, Binner, peronistas disidentes, Museta y Mimí…
–Con el radicalismo. Si hay acuerdos, éstos se harán desde lo programático, no desde las cúpulas como ocurrió antes. Y el candidato a presidente será radical. No se negocia.
entrevista: Ernesto Sanz, radical, senador nacional
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios