El recuento se estira y la distancia entre Bush y Gore se acorta
Ventaja republicana en Florida se reduciría a apenas 359 votos.
Los estadounidenses continúan sin saber quién será su próximo presidente, después de que las autoridades de la Florida, Estado que decidirá el nombre del nuevo mandatario de EEUU, anunciara que el recuento de votos «aún no ha culminado».
Hasta el próximo 17 de noviembre no habrá una declaración oficial sobre el resultado de las elecciones presidenciales en la Florida, anunció la secretaria del Estado, Katherine Harris. Harris confirmó que habrá que esperar al escrutinio de los votos enviados desde el extranjero por correo para declarar el resultado oficial de las elecciones.
Mientras crece la incertidumbre y la tensión política, el candidato que lleva la delantera, el republicano Jorge Bush, se comporta como virtual ganador. Sin embargo, lo seguidores de su rival demócrata Al Gore no reconocen esta victoria, y ya pidieron el recuento manual en 4 condados de Florida, además de insinuar la posibilidad de una nueva votación debido a las numerosas irregularidades detectadas.
La crispación llevó al gobierno a tener que desmentir una crisis política, mientras desde la comunidad internacional se sigue con extrañeza esta situación, inédita en este país.
Harris dijo que hasta ayer se había recibido la información del recuento de votos en 53 de los 67 condados, que tienen de plazo hasta el 14 para remitir esos datos, según la ley de ese Estado sureño.Agregó que ese recuento establece una diferencia de 1.784 votos en favor de George W. Bush, el candidato republicano, sobre su rival demócrata, Al Gore.
Sin embargo datos de la agencia Associated Press indican que el recuento de 64 condados reflejan apenas una ventaja de Bush de 362 votos.
En juego están los 25 votos electorales de Florida que darían la victoria final a Bush o a Gore.
La ley de la Florida exige un nuevo recuento de los votos si uno de los candidatos presidenciales gana con una diferencia de tan sólo el 0,5 %, por lo que el nuevo escrutinio, además de obligatorio, es automático.
La campaña de Bush acusó a los demócratas de politizar los resultados electorales de Florida para intentar buscar una nueva elección «a costa de nuestra democracia». «Los demócratas están politizando y distorsionando el voto de Florida, y lo están haciendo a costa de nuestra democracia», afirmó el jefe de la campaña de Bush, Don Evans .
Al margen de la polémica, Bush comenzó ya a actuar como un presidente electo y está preparando sus nombramientos para el próximo gobierno.
El Partido Demócrata pidió a las autoridades de la Florida que se haga un recuento manual de los votos en cuatro condados y estudian también la posibilidad de pedir que se repita la votación en Palm Beach.
Entre tanto, los abogados de tres personas que habían presentado una demanda contra el condado de Palm Beach, por «irregularidades» en las elecciones presidenciales retiraron ayer la acción legal, pero sólo momentáneamente . Los tres residentes del condado de Palm Beach piden un nuevo proceso electoral argumentando irregularidades en la boleta con los candidatos presidenciales de EEUU.
Los electores alegan que la papeleta electoral confundió a quienes querían votar por Gore. Según la demanda, los votantes solicitan al tribunal que declare las boletas «engañosas y confusas», y ordene nuevos comicios.Allí se anularon 19.120 votos por dos perforaciones en las boletas.
Los partidarios de Gore creen difícil que en esa zona donde hay una gran población de judíos jubilados – históricos votantes demócratas – 3.407 hayan votado por el «reformista» de ultraderecha Pat Buchanan, quien no tiene en esa zona ni organización
El propio Buchanan rechazó ayer los votos emitidos por error a su favor, alegando que no quiere recibir «ningún voto» que no le corresponda. El político reformista dijo que considera que la mayoría de los votos depositados a su favor allí «pertenecen a Gore» y se desviaron por un error. Otras irregularidades fueron denunciadas por el líder negro Jesse Jackson, que dijo que a muchos afroamericanos se les impidió en Florida el acceso a los lugares de votación, argumentando que las boletas se habían agotado o que estaban cerradas las urnas.
El mundo se ríe de la «nueva república bananera»
WASHINGTON (Reuters) – Desde Moscú a Roma y Ciudad de México, el mundo se burlaba ayer de la inconclusa elección presidencial en Estados Unidos, el autodenominado campeón de la democracia.
«Un día en una República Bananera», fue el titular del diario La Repubblica de Italia al reseñar la jornada de suspenso que vivía Estados Unidos a la espera del resultado. «La primera elección presidencial del nuevo milenio ha llevado a Estados Unidos al terreno surrealista de una crisis constitucional», dijo el periódico.
«Era una parodia de democracia», escribe el Times de Londres, rotativo que además expresó su inquietud por los «caprichos» del sistema electoral de EEUU, que «puede hacer que un candidato con mayoría de votos como el demócrata Al Gore probablemente no pueda imponerse al republicano George W. Bush». «América (Estados Unidos) es hoy un hazmerreir», titula el Daily Mirror, diario que además estimó que la «manera como los resultados fueron dados por televisión y luego retirados, es digno de una república bananera».
En Moscú, donde las elecciones rusas han sido criticadas a menudo por Washington, las autoridades aprovecharon la indefinición en la votación estadounidense para saldar cuentas. «Nuestras elecciones presidenciales son conducidas en una manera más democrática y son más fáciles de entender para los votantes», dijo el director de la Comisión Electoral Central, Alexander Veshnyakov.
«Cuarenta y ocho horas después de la votación, la nación más poderosa del mundo no puede decirle a sus ciudadanos y al mundo quien será el presidente 43 de Estados Unidos», dijo el diario Il Messaggero de Roma.
En México, otro país con historial de acusaciones de fraude electoral, los comentaristas políticos se divirtieron con la indefinición electoral, afirmando que «algo huele mal» en Florida.
La Casa Blanca niega una crisis política
Washington (EFE).- El gobierno de los Estados Unidos rechazó ayer que su país esté en medio de una crisis por la incertidumbre sobre el resultado de las elecciones presidenciales del pasado martes, que se decidirán en el Estado de Florida.
«Este es un proceso abierto y transparente», dijo el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, al negar que se hayan cuestionado en el resto del mundo las elecciones estadounidenses.
El resultado de las presidenciales está pendiente del recuento de votos en la Florida, que aporta los 25 votos del colegio electoral que decidirán si el republicano George W. Bush o el demócrata Albert Gore será el nuevo presidente de EEUU.
Mientras, el ex presidente de EEUU Jimmy Carter exhortó a los estadounidenses a ser pacientes. «Creo que esto va a tomar varios días, la campaña ha durado más de un año y se ha gastado mucho dinero. Esperar unos días más no es algo impropio. El pueblo debe ser paciente», indicó Carter Carter, que suele observar elecciones en otros países, afirmó que «este no es el momento» de retrasar el proceso innecesariamente, pero tampoco de hacer «concesiones prematuras».
Mientras, el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Virginia Larry Sabato, coincidió en que «se trata de un problema (electoral), pero no es una crisis constitucional».
Pendientes del recuento de votos en el Estado de Florida, las bolsas de Wall Street volvieron ayer a reaccionar a la baja y con volatilidad a la indecisión que existe sobre quién será el próximo presidente Los inversores, sin embargo, parecieron apostar por aquellos sectores como tabaco, petróleo y medicinas que hipotéticamente se beneficiarían más de una victoria del republicano George Bush, aunque las ganancias no fueron en todos los valores ni muy significativas
Un Congreso problemático
Washington .- Sea quien fuere el próximo presidente de Estados Unidos, tendrá que negociar con un Congreso rebelde en el que habrá la menor diferencia entre republicanos y demócratas en más de cuatro décadas.
Los republicanos tendrán control del Senado y la Cámara de Representantes, pero sólo por la mínima mayoría, y esto hará que para cualquier presidente sea muy difícil gobernar.
La incertidumbre sobre el desenlace de la elección y el juego de pasiones públicas resultantes de una competencia en la que Gore ganó la votación popular pero Bush podría ganar la Casa Blanca eran ingredientes clave de una receta de parálisis gubernamental que podría prolongarse por años, según politólogos.
«Llamo a esto «gridlock plus», un presidente sin mandato ni luna de miel y un Congreso dividido que no podría funcionar por sí mismo cuando tenga una mayoría más amplia», dijo Larry Sabato, profesor de ciencia política de la Universidad de Virginia.
La primera prueba de fuego, tras las elecciones y antes de que comience en enero sus funciones el nuevo Congreso, será el inconcluso debate sobre el presupuesto para el 2001.
El líder de la minoría demócrata del Senado, Tom Daschle (Dakota del Norte) advirtió ayer que «ellos no tienen votos suficientes, tampoco nosotros. La única forma del Congreso de conseguir algunas metas es trabajando de forma bipartidista».
Si Bush gana la presidencia, sería la primera vez que los republicanos controlen la Casa Blanca y las dos cámaras del Congreso desde el período 1953-1955. Pero «el partido que pierda la Casa Blanca estará muy amargado y eso hará formidable a la tarea del próximo presidente», dijo Marshall Wittmann, experto del Hudson Institute. «El próximo presidente será para el Capitolio lo que la OTAN es para Kosovo», sostuvo.(EFE-Reuters)
Los estadounidenses continúan sin saber quién será su próximo presidente, después de que las autoridades de la Florida, Estado que decidirá el nombre del nuevo mandatario de EEUU, anunciara que el recuento de votos "aún no ha culminado".
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